Las acusaciones contra Nematollah Shahsavani y Alireza Farasati se centran en una presunta labor de recopilación de información para los servicios de inteligencia iraníes durante julio y agosto de 2025. Entre los lugares que habrían sido objeto de reconocimiento figuran la embajada y el consulado de Israel en Londres, además de la sinagoga Bevis Marks, considerada la más antigua de Gran Bretaña.
La investigación también comprende a una persona cuya identidad no ha trascendido. La jueza Bobbie Cheema-Grubb explicó que ese individuo figuraba entre los presuntos objetivos por su interés para los servicios de inteligencia de Irán.
Este viernes, los dos acusados comparecieron ante el tribunal penal de Old Bailey, en Londres, y se declararon inocentes de un cargo formulado al amparo de la Ley de Seguridad Nacional británica. Shahsavani, de 41 años, posee nacionalidad iraní y británica, mientras que Farasati, de 22 años, es ciudadano iraní. Ambos permanecerán bajo custodia hasta el juicio, previsto para abril.
Las imputaciones se formalizaron en marzo. Tras ellas, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido convocó al embajador iraní, en medio de otras investigaciones británicas sobre presuntas actuaciones en favor de Teherán. Los dos procesados forman parte de un conjunto de personas acusadas en procedimientos distintos, sin que todos esos casos correspondan a una misma causa.
Uno de esos episodios se refiere a una supuesta conspiración contra la base de la Real Fuerza Aérea británica en Fairford, utilizada también por Estados Unidos. Las autoridades británicas atribuyeron a Irán la responsabilidad de ese presunto plan. Siete hombres fueron detenidos por el caso y posteriormente quedaron en libertad bajo fianza.
Teherán rechaza su implicación en actividades hostiles en territorio británico, incluida la acusación relativa a RAF Fairford. Después de ese episodio, Estados Unidos retiró de la base sus bombarderos B-1.










