Un alto funcionario emiratí cuestionó mañana la reacción de los Estados del Golfo frente a los ataques de represalia lanzados por Irán tras las operaciones israelíes y estadounidenses que desencadenaron la guerra en Oriente Medio.
Anwar Gargash, asesor presidencial de los Emiratos Árabes Unidos, reconoció que los países del Golfo brindaron apoyo logístico mutuo durante la crisis, pero censuró su desempeño político y militar. “La postura del CCG fue la más débil de la historia, teniendo en cuenta la naturaleza del ataque y la amenaza que suponía para todos”, afirmó, en referencia al Consejo de Cooperación del Golfo integrado por seis miembros.
Gargash expresó que la respuesta de la Liga Árabe —organización de 22 países con sede en El Cairo— era predecible por su debilidad histórica. Sin embargo, sorprendió su evaluación del CCG. “No la esperaba del CCG, y me ha sorprendido”, declaró durante una conferencia en Dubái.
Las monarquías del Golfo han mantenido históricamente relaciones tensas con Irán. Gargash señaló que en años recientes implementaron una “política de contención” sustentada en mediación, alianzas energéticas, acuerdos estratégicos y, en el caso emiratí, vínculos comerciales. Esa estrategia colapsó. “Estas políticas han fracasado estrepitosamente, y ahora nos enfrentamos a una reevaluación importante”, concluyó.