Emiratos Árabes Unidos ha comunicado a Washington y a otros gobiernos occidentales que participará en una fuerza marítima multinacional para restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz, en una señal del endurecimiento de Abu Dabi frente a Irán tras los ataques que han dejado el tráfico por esa ruta casi paralizado.
Según tres personas al tanto de las conversaciones, dos de ellas señalaron que el país del Golfo está dispuesto a desplegar su propia armada. Abu Dabi impulsa además una coalición internacional que proteja a los buques y permita reactivar el tránsito por la vía, clave para el comercio energético mundial.
“El objetivo es crear una fuerza internacional lo más amplia posible”, dijo una de las personas. “No se trata de ir a la guerra con Irán. Irán le declaró la guerra a la economía mundial y la gente tiene que plantar cara”.
La iniciativa emiratí contempla la creación de una “Fuerza de Seguridad de Ormuz” encargada de defender el estrecho de ataques iraníes y de escoltar embarcaciones comerciales. El bloqueo amenaza con sostener el alza de los precios del petróleo y agrava las disrupciones en las cadenas de suministro que abastecen a los estados del Golfo.
Emiratos, cuya marina es pequeña, pero moderna, también trabaja junto a Baréin en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para dotar de mandato a una futura fuerza de tarea. Sin embargo, una de las fuentes advirtió que Rusia y China podrían bloquear esa vía.
Por el estrecho de Ormuz transita habitualmente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, pero los ataques atribuidos a Teherán han reducido ese flujo al mínimo. En las monarquías del Golfo crece la preocupación de que Irán intente mantener el control de ese paso incluso si la guerra concluye. Entre algunos gobiernos de la región y en la administración Trump se afianza la idea de que no será posible reabrirlo sin escoltas navales.
La Casa Blanca confirmó que trabaja en esa dirección. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, afirmó el miércoles que el gobierno estadounidense intenta que los barcos vuelvan a circular libremente por el estrecho “tan rápido como podamos”.
El ministro emiratí Sultan al-Jaber abordó esta semana el asunto en Washington con el vicepresidente JD Vance. En ese contexto, lanzó una crítica directa a Teherán: “Irán mantiene a Ormuz como rehén; todas las naciones pagan el rescate, en la gasolinera, en el supermercado, en la farmacia”.
Hasta ahora, los aliados europeos de la OTAN no han secundado el impulso de Donald Trump para que colaboren en la escolta del tráfico marítimo en la zona, en medio de las tensiones recurrentes entre el presidente estadounidense y la alianza atlántica.
Baréin es, por ahora, el único otro país del Golfo que respalda abiertamente la propuesta, según dos de las fuentes. Emiratos busca sumar también a Arabia Saudí y a otros socios internacionales. Una de las personas consultadas aseguró que las fuerzas armadas emiratíes se integrarían plenamente en cualquier dispositivo multinacional que llegue a formarse.
La posición de Abu Dabi contrasta con la del resto de vecinos del Golfo. Emiratos y Baréin, este último tradicionalmente más partidario de una línea dura hacia Irán, fueron los únicos estados de la región que firmaron la semana pasada una declaración conjunta con países occidentales en la que se condenaban los ataques iraníes contra el transporte mercante y el cierre de facto del estrecho.
Aunque otros gobiernos del Golfo también han reaccionado con ira a las acciones iraníes contra sus vecinos, la respuesta regional sigue fragmentada. Esos estados habían intentado convencer a Trump de que evitara la guerra y habían declarado en público que sus territorios no serían utilizados para lanzar ataques contra la república islámica.
Arabia Saudí y otros países de la zona están atrapados entre el deseo de que Trump debilite aún más a Irán y la presión para alcanzar una salida negociada al conflicto. También temen una retirada repentina de Estados Unidos que deje en pie a un régimen golpeado, pero más radicalizado.
Funcionarios del Golfo y analistas regionales consideran que Teherán tiene pocos incentivos para permitir una reapertura del estrecho, al que ve como una palanca decisiva de presión en la guerra. Dos funcionarios añadieron que varios países de la región podrían acelerar proyectos de oleoductos y de infraestructura ferroviaria para trasladar recursos energéticos por tierra hasta Omán o el Mediterráneo.
Omán, único estado del Golfo que ha criticado públicamente la decisión de Estados Unidos e Israel de ir a la guerra, aseguró por su parte que trabaja “intensamente para establecer disposiciones de paso seguro por el estrecho de Ormuz”.