Las tensiones entre Israel y varios países europeos dejaron de concentrarse solo en declaraciones diplomáticas. Países Bajos prohibió la entrada de productos procedentes de asentamientos de Judea y Samaria y de los Altos del Golán cuando esos bienes estén destinados al mercado neerlandés. La medida elevó una política previa de etiquetado a una prohibición comercial directa para esos productos.
La nueva orden cobró mayor atención después de que 15 turistas israelíes fueran sometidos a registros de sus pertenencias al llegar a Países Bajos. Funcionarios de La Haya sostienen que la prohibición no se aplica a efectos personales y que la inspección fue aduanera, rutinaria y aleatoria. Esa explicación dejó abierta la pregunta de por qué se revisaron las pertenencias de esos pasajeros si la norma se limita a mercancías comerciales.
La aplicación de la prohibición también distingue entre productos destinados a la venta en Países Bajos y mercancías israelíes que solo pasan por puertos o aeropuertos neerlandeses rumbo a otros mercados. De acuerdo con las autoridades neerlandesas, un exportador israelí puede transportar vino, flores o frutas de Judea y Samaria o de los Altos del Golán a través de Países Bajos si la carga no tiene como destino el mercado local.
La disputa comercial coincide con un deterioro diplomático visible. Christiaan Rebergen, secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores neerlandés y segundo funcionario de mayor rango de esa cartera, se encuentra en Israel para inaugurar un nuevo edificio de la embajada, pero no mantiene reuniones con sus homólogos israelíes.
La nueva embajadora de Países Bajos, Stella Ronner-Grubacic, llegó a Israel tres semanas antes, aunque todavía no ha presentado sus credenciales al presidente Isaac Herzog. Mientras esa acreditación no se complete, el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí no puede convocarla mediante el procedimiento diplomático habitual.
Israel respondió a la orden comercial con una reducción deliberada del estatus de los diplomáticos neerlandeses encargados de las relaciones con la Autoridad Palestina. La medida recuerda la respuesta adoptada dos años antes contra Noruega después de que Oslo reconociera un Estado palestino. Israel retiró entonces la acreditación a ocho representantes noruegos que residían en Israel y trabajaban ante la Autoridad Palestina desde A-Ram.
Noruega trasladó a esos diplomáticos a Ammán. Desde Jordania continúan sus contactos con la Autoridad Palestina, aunque sus desplazamientos a Ramallah ya no cuentan con inmunidad diplomática. Ese precedente muestra que una degradación de estatus puede complicar el trabajo diario de una misión sin cortar por completo sus vínculos con los palestinos.
El problema comercial puede extenderse más allá de los productos que la orden menciona de forma expresa. La identificación del origen exacto de materias primas y componentes puede obligar a fabricantes y exportadores israelíes a aportar documentación adicional. El texto fuente plantea que algunas empresas neerlandesas podrían optar por proveedores de otros países para evitar trámites y riesgos legales, lo que podría ampliar en la práctica el efecto de la prohibición.
Países Bajos no es el único país europeo que ha adoptado medidas de este tipo. El Reino Unido anunció tres semanas antes una prohibición de negociar con los asentamientos. El ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, afirmó que esa decisión había impulsado a otros gobiernos a actuar. Alrededor de una docena de países dijeron después que seguirían el ejemplo británico o que estudiaban hacerlo.
Durante una intervención parlamentaria del 8 de septiembre, Miliband acusó a israelíes de cometer una limpieza étnica contra palestinos en zonas de Judea y Samaria. También sostuvo que el gobierno israelí había ignorado esos hechos y que algunos de sus miembros habían apoyado el desplazamiento forzado de palestinos.
La tensión con Europa se suma a otras fricciones internacionales descritas en el texto fuente. Turquía mantiene fuertes restricciones al comercio bilateral, Francia impidió la participación de empresas israelíes de defensa en importantes exposiciones de seguridad y España recibió una reprimenda formal de Israel por declaraciones antiisraelíes de uno de sus ministros.
Avi Pazner, exembajador israelí en Francia e Italia y antiguo alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, advirtió que Israel se dirige hacia un aislamiento internacional comparable al que sufrió Sudáfrica durante el apartheid. Su comparación alude a un proceso de sanciones y presión internacional que se desarrolló durante décadas entre las décadas de 1960 y 1990.
El texto fuente sostiene que el riesgo para Israel no depende solo de una decisión neerlandesa aislada. Si más países adoptan prohibiciones comerciales similares, las restricciones podrían aumentar el costo económico y diplomático para Israel, aunque cada gobierno establezca sus propias reglas y alcance.










