El príncipe Harry y Meghan Markle visitaron la playa de Bondi, en Sídney, durante el último día de su estancia en Australia para reunirse con supervivientes del tiroteo terrorista antisemita perpetrado en diciembre durante una celebración de Janucá, el peor ataque masivo de este tipo en el país en tres décadas.
Naveed Akram y su padre, Sajid —abatido por la policía en el lugar de los hechos— están acusados de abrir fuego contra los asistentes al evento. La pareja recorrió la playa descalza, acompañada por socorristas del Club de Salvamento Acuático de Bondi Beach, antes de reunirse con líderes de la comunidad judía y con víctimas del ataque. Entre ellas, Elon Zizerb, quien recibió múltiples disparos mientras protegía a sus hijos, y con quien Harry y Meghan conversaron en un encuentro registrado por los fotógrafos presentes.
La visita a Australia ha sido recibida en general con calidez, aunque algunos críticos han cuestionado el uso de fondos públicos para costear la seguridad de la pareja, que se retiró de sus obligaciones reales en 2020 y se trasladó a Norteamérica tras una amarga ruptura con la familia real británica.