Un gran jurado del Distrito Este de Carolina del Norte imputó el martes al exdirector del FBI por una fotografía de conchas marinas en Instagram que las autoridades interpretaron como una amenaza contra el presidente Donald Trump, informó CNN.
Comey enfrenta dos cargos: proferir una amenaza contra el presidente y transmitir una amenaza en el comercio interestatal. La imputación sostiene que publicó una imagen de conchas dispuestas en el patrón “86 47”, combinación que “un destinatario razonable que esté familiarizado con las circunstancias interpretaría como una expresión seria de la intención de hacer daño al presidente de los Estados Unidos”. En el argot popular, “86” significa eliminar o deshacerse de algo; Trump es el 47.º presidente. Comey subtituló la imagen: “Cool shell formation on my beach walk”.
Un secretario judicial emitió una orden de arresto contra Comey tras la presentación de los cargos. Los abogados del exfuncionario declinaron hacer comentarios.
La publicación databa de mayo del año pasado. Tras las críticas, Comey la eliminó el mismo día y explicó después en redes sociales que había supuesto que las conchas representaban “un mensaje político”, pero que “no se dio cuenta de que algunas personas asocian esos números con la violencia”. “Nunca se me ocurrió, pero me opongo a la violencia de cualquier tipo, así que eliminé la publicación”, escribió.
La entonces secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, había declarado que el Servicio Secreto investigaría lo que describió como un llamado “al asesinato” de Trump. La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, afirmó en Fox News que Comey debería ser “puesto tras las rejas por esto” y expresó que estaba “muy preocupada” por la vida del presidente. El Servicio Secreto realizó una entrevista de varias horas con Comey en Washington, D.C., medida descrita como inusual para una amenaza no específica. Comey informó a los investigadores que encontró las conchas durante una caminata por la playa en Carolina del Norte.
No es la primera acción legal que enfrenta Comey bajo la administración Trump. En septiembre del año pasado, el Departamento de Justicia lo acusó de mentir al Congreso en relación con filtraciones a la prensa, pero un juez federal desestimó ese caso al determinar que el fiscal federal interino para el Distrito Este de Virginia había sido nombrado indebidamente sin aprobación del Senado.
Las tensiones entre Comey y Trump se remontan a las elecciones de 2016, cuando el FBI examinó posibles conexiones entre la campaña de Trump y Rusia. Trump despidió a Comey en mayo de 2017. La investigación fue transferida al fiscal especial Robert Mueller, cuyo trabajo de casi dos años concluyó en marzo de 2019 sin hallar pruebas de conspiración criminal ni de coordinación entre la campaña y funcionarios rusos.