El líder estadounidense de los derechos civiles Jesse Jackson, un ministro bautista elocuente que creció en el Sur segregado, murió a los 84 años, de acuerdo con su familia. Fue un estrecho colaborador de Martin Luther King y se postuló en dos ocasiones a la nominación presidencial del Partido Demócrata.
“Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor elevó a millones, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores por los que vivió”, afirma la familia de Jackson.
“Nuestro padre fue un líder servidor, para nuestra familia y para los oprimidos, los sin voz y los olvidados en todo el mundo”, dice la familia.
En la década de 1960, como cercano colaborador de Martin Luther King Jr, orador afroamericano de gran energía y mediador que logró éxitos en disputas internacionales, el veterano ministro bautista ensanchó durante más de seis décadas el espacio de los afroamericanos en el escenario nacional.
A lo largo de su trayectoria, Jackson apareció en numerosos episodios decisivos de la prolongada lucha por la justicia racial en Estados Unidos, con presencia recurrente en momentos que marcaron el debate público y acompañaron hitos políticos y sociales de varias generaciones.
Estuvo con King en Memphis en 1968, cuando el líder de los derechos civiles fue asesinado; lloró a la vista de todos entre la multitud cuando Barack Obama celebró su elección presidencial en 2008; y se ubicó junto a la familia de George Floyd en 2021, tras la condena de un exagente de policía por el asesinato del hombre afroamericano desarmado.
Su carrera también incluyó controversias. En 1984, durante la campaña electoral, Jackson se refirió a Nueva York como “Hymietown” y después ofreció disculpas. Además, durante varios años se le vinculó con Louis Farrakhan, el líder antisemita de la Nation of Islam, y se reunió con Yasser Arafat, presidente de la Organización para la Liberación de Palestina.
