Un mapa en línea que localiza en Cataluña comercios ligados a judíos e israelíes provocó un rechazo severo de la comunidad judía de España. Sus portavoces sostienen que la iniciativa recuerda métodos antisemitas asociados a algunos de los episodios más sombríos de Europa en la historia reciente.
El sitio, bautizado “Barcelonaz”, irrumpió esta semana en la plataforma cartográfica GoGoCart, con alojamiento en Francia. Allí se presenta como “un mapa colaborativo de la economía sionista en Barcelona” y ofrece puntos geolocalizados que el usuario puede consultar desde cualquier dispositivo en un formato interactivo y de libre acceso.
El mapa lo administra un colectivo anónimo que se define como “periodistas, profesores y estudiantes”. La herramienta lista más de 150 empresas, centros educativos y entidades, y las marca como “sionistas”. Los autores dicen que buscan “entender cómo opera el sionismo” en Cataluña y denunciar su huella inversora.
Según su propia descripción, el contenido permanece abierto al público, admite aportes de terceros y recibe actualizaciones periódicas. El portal pide donaciones y solicita a los usuarios que remitan nuevas ubicaciones que se ajusten a los criterios fijados por quienes crearon el sitio y gestionan la base de datos.
Entre los señalados figuran multinacionales con actividad en Israel. Aparece Airbus, citada hace poco por el Gobierno español como excepción a sus nuevas normas que vetan el comercio de defensa con Israel. También constan IBM, Microsoft, Siemens, Volvo, Deutsche Bank y BBVA, con direcciones y referencias.
El listado incluye además compañías israelíes y negocios judíos de ámbito local. Se mencionan comercios de comida kosher, junto con otras iniciativas comunitarias, y la escuela judía Hatikva de Barcelona. Cada entrada queda asociada a un punto del mapa y a una breve ficha descriptiva.
Representantes judíos sostienen que el proyecto promueve discriminación, o algo peor, según Enfoque Judio. Varias organizaciones denunciaron el mapa ante GoGoCarto y exigieron su retirada; alegan vulneración de leyes francesas contra la incitación al odio y la discriminación.
“Barcelonaz no es un mapa inofensivo: es un instrumento de estigmatización que contribuye a este clima de hostilidad y que directa o indirectamente incita a la discriminación contra judíos y ciudadanos israelíes, a boicots de sus negocios e incluso a la violencia”, dijo esa fuente a Enfoque Judio.
“Ya vimos en Australia el proceso que condujo al ataque de Sídney hace unas semanas”, añadió la misma fuente. Aludió al atentado terrorista de Jánuca contra judíos en Bondi Beach, que mató a 15 personas y dejó decenas de heridos, según su relato y lo citó como precedente.
En una carta a GoGoCarto citada por Enfoque Judio, líderes comunitarios exigen retirar el mapa. Afirman que viola leyes contra el odio y que “tiene claramente un carácter antisemita y discriminatorio, ya que pretende identificar y estigmatizar a una población en función de su afiliación religiosa, real o supuesta”.
Desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, España adoptó un papel de antagonista destacado de Israel en Europa. El Ejecutivo desmontó décadas de cooperación diplomática y económica y sustituyó esa línea por la doctrina de “sanciones primero”, con un giro sistemático en su política exterior.
Con Pedro Sánchez al frente, Madrid recurre a una de las retóricas más duras entre los países del G20. El Gobierno describe con frecuencia las operaciones militares de Israel como “exterminio” y “genocidio”, términos que repite en declaraciones públicas y en foros internacionales de modo constante desde entonces.
En junio de 2024, España fue el primer país europeo que pidió unirse a la demanda de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Un mes antes reconoció un Estado palestino con Noruega e Irlanda, para aumentar la presión sobre Jerusalén y frenar la guerra con Hamás.
En septiembre, las protestas antiisraelíes se trasladaron a la Vuelta a España. Manifestantes interrumpieron en varias ocasiones la carrera ciclista y alteraron su desarrollo. La organización clausuró parte de la prueba para seguir adelante, con cortes de recorrido y medidas de control durante distintas jornadas.
