Kuwait acusó este martes a Irán de haber enviado a seis hombres armados del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica para intentar infiltrarse el 1 de mayo en la isla de Bubiyan, en el extremo noroeste del golfo Pérsico, donde avanza la construcción del puerto de Mubarak Al Kabeer, un proyecto financiado por China.
Según la versión kuwaití, el grupo planeaba cometer “actos hostiles” en la isla, aunque las autoridades no ofrecieron más detalles sobre el objetivo concreto de la operación. Kuwait informó que sus fuerzas frustraron la incursión, detuvieron a cuatro de los integrantes y que otros dos lograron escapar. En el operativo, además, un agente de seguridad resultó herido.
El ataque había sido anunciado por primera vez el 3 de mayo, pero sin atribución ni mayores precisiones. Este martes, Kuwait identificó a los arrestados como dos capitanes de la Armada de la Guardia, un teniente de la Armada de la Guardia y un teniente del Ejército de la Guardia. Las autoridades no explicaron por qué vincularon el caso con Irán varios días después.
Irán no respondió de inmediato a la acusación. La denuncia de Kuwait se produce en medio de una escalada de ataques en la región que amenaza con reabrir un conflicto de mayor alcance, mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán atraviesan un momento de estancamiento.
La isla de Bubiyan alberga el puerto de Mubarak Al Kabeer, una infraestructura integrada en la iniciativa china “La Franja y la Ruta”. Ese proyecto ya había sido blanco de ataques iraníes durante la guerra, según Kuwait, un país que también sufrió ofensivas repetidas de Irán durante ese conflicto y durante el alto el fuego que aún sigue vigente en la zona.
En paralelo, la fiscalía de Bahrein informó este martes que al menos dos docenas de personas fueron condenadas a penas de prisión por cargos de espionaje y conspiración con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Tres de los acusados recibieron cadena perpetua y otros fueron sentenciados a penas menores relacionadas con Irán.
Bahrein, una monarquía musulmana suní con población mayoritariamente chií, ha condenado a decenas de personas por causas vinculadas con Irán desde el inicio de la guerra. La fiscalía y el Ministerio del Interior sostienen que Teherán mantiene células dedicadas al espionaje y a la identificación de objetivos dentro del país.
Organizaciones de derechos humanos, en cambio, denuncian que las autoridades bahreiníes intensificaron la represión contra disidentes y contra la población chií durante la guerra.