La Unión Europea aprobó un nuevo paquete contra Rusia y un crédito para Ucrania antes de una cumbre en Chipre con Volodímir Zelenski.
Las nuevas sanciones de la UE amplían la presión sobre Rusia
En la antesala de una cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno en Chipre, la Unión Europea dio este jueves el visto bueno formal a un nuevo paquete de sanciones contra Rusia. La reunión contó con la presencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y quedó marcada por la decisión de Bruselas de endurecer su respuesta frente a la guerra que Moscú lanzó contra Ucrania en febrero de 2022.
Con este acuerdo, el bloque europeo llegó a su vigésimo paquete sancionador desde el inicio de la invasión. Entre los objetivos aparecen más de 40 buques vinculados a la llamada flota en la sombra rusa, que sirve para transportar petróleo de forma ilícita. Las medidas también suman restricciones al transporte de crudo y gas rusos, además de sanciones contra productores y refinerías, con el fin de reducir la capacidad de financiación de la guerra.
Bruselas añadió varios bancos a la batería de medidas y prohibió a los europeos utilizar criptomonedas rusas. A la vez, aprobó congelaciones de activos contra unas 60 entidades más, entre empresas, organismos públicos, bancos y otras organizaciones. Tras esta ampliación, la lista supera ya los 2.600 funcionarios y entidades rusas sancionados. Entre ellos figuran Vladímir Putin, personas de su entorno político, oligarcas y decenas de legisladores.
Desde febrero, la UE trataba de cerrar este nuevo paquete, pero Hungría y Eslovaquia habían bloqueado la aprobación por una disputa petrolera con Ucrania. El problema surgió en enero, cuando se interrumpieron los suministros de petróleo ruso a ambos países tras los daños sufridos por un oleoducto. Funcionarios ucranianos atribuyeron ese deterioro a ataques con drones rusos. Este jueves, Budapest y Bratislava confirmaron que el flujo se había reanudado.
Claves del paquete aprobado por la Unión Europea
- El bloque aprobó su vigésimo paquete de sanciones desde febrero de 2022.
- Más de 40 buques de la flota en la sombra rusa quedaron bajo sanción.
- La UE impuso nuevas restricciones al crudo, al gas y al uso de criptomonedas rusas.
- Las congelaciones de activos alcanzan a unas 60 entidades adicionales.
- La lista total supera los 2.600 funcionarios y entidades rusas sancionados.
El crédito europeo busca sostener las finanzas de Ucrania
Después de que el crudo volviera a circular por el oleoducto Druzhba, que atraviesa territorio ucraniano, quedó despejado el camino para la aprobación política del préstamo europeo. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, definió esa novedad como una buena noticia. La reanudación del flujo alivió el desacuerdo que había frenado el pacto y permitió que los líderes europeos avanzaran con una decisión que Kiev consideraba urgente.
El crédito aprobado por la Unión Europea asciende a 90.000 millones de euros y está destinado a cubrir cerca de dos tercios de las necesidades financieras de Ucrania durante los próximos dos años. Economistas habían advertido que Kiev empezaría a quedarse sin dinero en junio si esos fondos no llegaban antes. En ese escenario, el Gobierno ucraniano habría afrontado recortes profundos en los servicios públicos y mayores dificultades para sostener su esfuerzo estatal.
Al presentar la decisión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que, mientras Rusia redobla su agresión, la Unión Europea también refuerza su apoyo a Ucrania y aumenta la presión sobre la economía de guerra rusa. António Costa, presidente del Consejo Europeo, afirmó en redes sociales que lo prometido ya se había entregado e implementado. Más tarde, en Chipre, señaló ante la prensa que la prioridad pasa ahora por la aspiración ucraniana de incorporarse al bloque.
Junto a Costa, Zelenski agradeció el respaldo europeo y afirmó que trabajarán para que los fondos lleguen lo antes posible. A su juicio, ese dinero fortalecerá sobre todo al ejército y a las fuerzas ucranianas, además de impulsar la producción. El mensaje del presidente ucraniano subrayó el valor inmediato del crédito, tanto para la estabilidad financiera del país como para sostener su capacidad de resistencia frente a la ofensiva rusa.
Rusia promete represalias y la cumbre aborda más crisis
La reacción de Moscú llegó el viernes con una advertencia de represalias. Rusia sostuvo que las nuevas restricciones europeas sobre su sector energético terminarán por perjudicar tanto a la propia Unión Europea como a los países en desarrollo. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, afirmó en su rueda de prensa semanal que todo esto ocurre en medio de una crisis energética mundial y de una escasez de recursos que golpea con fuerza a numerosas regiones.
Zajárova aseguró que, al intentar desestabilizar aún más los mercados energéticos, Bruselas se perjudica a sí misma y también a los países en desarrollo, que ya no pueden pagar energía con precios que calificó de artificialmente inflados. Añadió que las sanciones también ponen en riesgo la seguridad alimentaria por las restricciones a los fertilizantes. Según su versión, Rusia tomará medidas de represalia duras y ajustadas a sus propios intereses.
Diplomáticos rusos ante la Unión Europea se sumaron a las críticas ese mismo viernes. En un comunicado citado por la agencia estatal TASS, la misión sostuvo que solo son legítimas las sanciones impuestas por decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. Afirmó además que todas las demás constituyen medidas coercitivas unilaterales y, en esencia, arbitrariedad y agresión contrarias al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas.
Durante la reunión de líderes en Chipre, la agenda no se limitó a Ucrania. Los participantes también abordaron la guerra en Oriente Medio, la respuesta energética europea y el próximo presupuesto plurianual de la UE. Al almuerzo se sumaron dirigentes de Egipto, Jordania, Líbano, Siria y del Consejo de Cooperación del Golfo. En paralelo, la Comisión presentó planes para reducir impuestos sobre la electricidad y coordinar el llenado estival de las reservas de gas.