La Unión Europea adoptará medidas para reducir el impacto del encarecimiento de la energía causado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aunque descartó por ahora una intervención profunda en el mercado, como la imposición de un tope al precio del gas.
En una carta enviada a los líderes del bloque antes de la cumbre de Bruselas de este jueves, Von der Leyen presentó un plan centrado en ampliar la disponibilidad de permisos de emisión de carbono en el mercado europeo y en reforzar la ayuda financiera a las industrias.
La propuesta deja fuera medidas de mayor alcance que algunos gobiernos habían reclamado, entre ellas una reforma del mercado eléctrico de la UE.
La elevada dependencia europea de los combustibles importados mantiene al bloque expuesto a las variaciones de los precios internacionales. Por eso, los gobiernos buscan evitar una repetición de la crisis energética de 2022, cuando los precios marcaron niveles récord después de que Rusia recortara el suministro de gas.
La UE compra la mayor parte de su petróleo y gas a Estados Unidos, Noruega y otros proveedores no afectados de forma directa por los recortes de suministro en Oriente Medio.
“En la actualidad, la seguridad física del suministro de la Unión Europea está garantizada. Pero el aumento de los precios de los combustibles fósiles ya está lastrando nuestra economía”, afirmó Von der Leyen.
Según la presidenta de la Comisión Europea, la factura comunitaria por las importaciones de petróleo y gas aumentó en 6.000 millones de euros desde el inicio del conflicto con Irán, el 28 de febrero.