El Jewish Leadership Council, que representa a numerosas organizaciones judías del Reino Unido, criticó la prohibición británica de importar productos procedentes de comunidades israelíes de Judea y Samaria.
La organización calificó la decisión como profundamente irresponsable y sostuvo que el gobierno está cediendo ante los sectores más extremos de la sociedad británica.
El JLC advirtió que una política cada vez más punitiva y desequilibrada hacia Israel no contribuye al proceso de paz, puede perjudicar la vida judía en Reino Unido y deteriora la relación con un aliado importante.
La organización estuvo entre las entidades judías invitadas la semana pasada a Downing Street para reunirse con Andy Burnham y Angela Rayner y abordar el aumento del antisemitismo antes de las próximas Altas Fiestas judías.
La medida británica recibió, en cambio, el respaldo de organizaciones de derechos humanos.
Human Rights Watch describió la prohibición de importaciones procedentes de comunidades israelíes como un cambio positivo y largamente esperado en la política británica.
ActionAid UK afirmó que la decisión llega con retraso y la presentó como un primer paso para poner fin a lo que considera complicidad británica con la ocupación israelí. La organización pidió además medidas adicionales contra el gobierno de Israel.
Amnistía Internacional Reino Unido también celebró las sanciones y sostuvo que podrían marcar un cambio de rumbo en los esfuerzos por exigir responsabilidades a Israel por presuntas violaciones del derecho internacional.










