Los aeropuertos de Arabia Saudita quedaron bajo una nueva amenaza de los hutíes este domingo, después de que un ataque contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad causara 12 muertos y 309 heridos el sábado. El grupo yemení advirtió que las instalaciones aeroportuarias y el espacio aéreo del reino podrían ser objeto de nuevas operaciones, aunque excluyó de esa amenaza a La Meca y Medina. También pidió a los pasajeros que evitaran viajar.
Yahya Saree, portavoz militar hutí, declaró en X que los aeropuertos y el espacio aéreo saudíes estaban expuestos a ataques y los describió como parte del ámbito de operaciones de sus fuerzas. Además, responsabilizó a Arabia Saudita por las consecuencias de posibles fallos de interceptación. Pese a estas amenazas, el movimiento no reivindicó directamente el ataque del sábado. La coalición encabezada por Riad sí le atribuyó la ofensiva y la calificó de crimen de guerra. Una fuente diplomática también sostuvo que se había utilizado un misil hutí.
La violencia alcanzó de nuevo el principal aeropuerto de la capital saudí después de otro ataque que había dejado tres muertos el jueves. El balance del sábado fue el más elevado registrado en el reino desde mayo de 2015, cuando un atentado suicida de Estado Islámico mató a 21 fieles en Qatif. Entre las doce víctimas mortales del aeropuerto de Riad había cuatro saudíes, dos bangladesíes y ciudadanos de Estados Unidos, Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán, de acuerdo con la autoridad saudí de aviación civil. Parte de los 309 heridos permanecía en estado grave. Un diplomático occidental consideró que las cifras disponibles podían omitir personas con lesiones leves.

El impacto sobre las operaciones aéreas fue inmediato. Una fuente del sector indicó que las actividades del aeropuerto quedaban suspendidas hasta el domingo, mientras que Flightradar24 situó la prolongación del cierre hasta la medianoche. Otra fuente vinculada con la supervisión de vuelos confirmó que la interrupción se mantenía hasta nuevo aviso. Entre los daños que debían examinarse figuraban el radar, los equipos de comunicaciones y las pistas, según información aportada por una fuente de aviación.
Un viajero que se encontraba en la terminal nacional contó que presenció el impacto cerca de la puerta 401 mientras él estaba en la 403. Relató que vio personas heridas y pasajeros que huían. El ataque también obligó a las autoridades sanitarias de Riad a convocar de forma extraordinaria a un gran número de médicos. Las escuelas de la capital retomaron la educación a distancia por segunda vez en un mes.
Los riesgos para la aviación llevaron a varias embajadas a emitir advertencias. Las representaciones de Estados Unidos, Canadá, Alemania y España recomendaron a sus ciudadanos no acudir al aeropuerto de Riad. Un diplomático occidental afirmó que algunas misiones habían prohibido a su personal utilizarlo durante la semana siguiente. La embajada estadounidense añadió el domingo la obligación de solicitar autorización para que sus empleados usaran los aeropuertos de Dammam y Yeda, medida que ya se había adoptado para Riad. La coalición saudí también comunicó que un proyectil había caído cerca del aeropuerto de Dammam el sábado por la noche.

El ataque provocó reacciones internacionales. El enviado especial de Naciones Unidas y varios dirigentes condenaron lo sucedido. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, consideró inaceptable la agresión y afirmó que evaluaba la posibilidad de sumarse a los ataques saudíes contra los hutíes. Explicó a periodistas en la Casa Blanca que todavía debía tomarse una decisión. Ursula von der Leyen, al frente de la Comisión Europea, advirtió de una escalada peligrosa. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y Jordania también expresaron su condena.
La coalición liderada por Arabia Saudita prometió una respuesta al ataque de Riad. El domingo, medios controlados por los hutíes comunicaron que dos ataques saudíes habían alcanzado la gobernación de Saná, territorio bajo control del movimiento. La nueva confrontación se desarrolla mientras las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldadas por Riad, intentan recuperar zonas de la costa del mar Rojo que los hutíes tomaron en una ofensiva el mes anterior.
El avance y la contraofensiva se concentran también en las proximidades de Bab el-Mandeb, estrecho por el que transita tráfico marítimo de petróleo y mercancías. Fuentes militares aseguraron el sábado que las fuerzas gubernamentales progresaban en áreas conquistadas por los hutíes, mientras estos afirmaban haber detenido el avance. El Gobierno yemení había anunciado la semana anterior una campaña para recuperar esos territorios. La dificultad de acceso de los periodistas y la rapidez de los cambios sobre el terreno impiden verificar independientemente las afirmaciones de ambos bandos. Arabia Saudita encabeza desde 2015 una coalición internacional que presta apoyo militar al Gobierno yemení.

Las consecuencias de la violencia coinciden con una serie de encuentros internacionales programados en Riad. El Congreso de Energía del WPC comenzó el domingo, tras un aplazamiento relacionado con el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero. No estaba confirmado si sus participantes acudirían presencialmente o a distancia. Para ese mismo día estaba prevista una reunión ministerial del Foro Internacional de la Energía con una sesión plenaria a puerta cerrada. La capital también se preparaba para otras convenciones y actividades, entre ellas una conferencia de inversión que suele reunir a representantes políticos y empresariales extranjeros.









