El canciller Friedrich Merz anunció una rebaja temporal del impuesto sobre la gasolina y el diésel en Alemania ante el encarecimiento de la energía provocado por la guerra en Oriente Medio, y advirtió que el impacto económico de la guerra no será pasajero.
La reducción, acordada entre la CDU y los socios de coalición del Gobierno, será de unos 17 céntimos de euro por litro durante dos meses. Merz presentó la medida en Berlín como una respuesta inmediata al golpe que sufren hogares, conductores y empresas por la escalada de los precios.
“Esto mejorará muy rápidamente la situación de los conductores y las empresas del país, y sobre todo de aquellos que, principalmente por motivos profesionales, pasan mucho tiempo en la carretera”, dijo el canciller en rueda de prensa.
El anuncio llegó después de un nuevo repunte del petróleo, desatado por el fracaso de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán y por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de bloquear el estrecho de Ormuz.
Según Merz, la guerra “es la causa fundamental de los problemas a los que nos enfrentamos en nuestro propio país”, al tiempo que sostuvo que Berlín está empleando todos los medios a su alcance para tratar de poner fin al conflicto.
Desde finales de febrero, cuando comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los precios de los combustibles en Alemania se han disparado, en línea con lo ocurrido en otros países.
Aun así, el canciller dejó claro que el Ejecutivo no responderá con ayudas generalizadas ante cada sacudida del mercado. “Al mismo tiempo, no podemos compensar cada uno de los efectos en el mercado con fondos públicos… El Estado no puede absorber todas las incertidumbres, ni todos los riesgos, ni todas las perturbaciones de la política mundial”, afirmó.
Merz sostuvo además que la presión sobre la mayor economía europea no se resolverá a corto plazo. “La economía alemana se enfrentará a una carga significativa durante un período prolongado”, dijo.