Ocho hombres fueron acusados formalmente el jueves de asesinato y conspiración terrorista por sus presuntos papeles en un complot frustrado para atacar a legisladores vinculados con Israel durante el evento de la UFC celebrado el mes pasado en la Casa Blanca.
La acusación formal, presentada en Ohio, imputa a los ocho sospechosos en dos conspiraciones separadas: una para proporcionar apoyo material a terroristas y otra para cometer asesinato en territorio del Gobierno federal y asesinar a un funcionario federal.
Los documentos judiciales no precisan cuán cerca habrían estado los posibles atacantes de ejecutar el plan antes de que fuera frustrado.
Según una denuncia penal presentada después de los arrestos, los sospechosos buscaban dañar a políticos vinculados con Israel. La denuncia indicó que las imágenes de funcionarios utilizadas por los sospechosos parecían haber sido tomadas del sitio web “TrackAIPAC.com” e incluían información sobre cuánto dinero había recibido cada legislador de “PAC proisraelíes”.
Los fiscales federales alegan que el grupo planeaba asesinar al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien no asistió al evento. También, según la acusación, pretendían matar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump; al vicepresidente JD Vance; a otros funcionarios federales; al empresario billonario Elon Musk, y a “otros objetivos de alto valor” presentes en el acto.
De acuerdo con la nueva acusación formal, el complot comenzó en mayo, cuando el grupo empezó a reunir dinero, armas de fuego, municiones, chalecos antibalas, explosivos, drones, equipo médico, equipos de comunicaciones y otros artículos.
El 10 de junio, las autoridades policiales tuvieron conocimiento de una posible amenaza contra el espectáculo de combates en jaula de la UFC organizado por Trump, cuatro días antes de que se celebrara el evento de artes marciales mixtas.
Funcionarios han dicho que los miembros del grupo sostenían teorías conspirativas marginales y esperaban que el ataque desestabilizara al Gobierno.
Según la acusación federal, se comunicaban a través de grupos de chat y foros en línea, donde clasificaban a los participantes por niveles. Los participantes de nivel 1 se comprometían “a ponerse en peligro, infringir la ley y potencialmente pasar a la clandestinidad”. Los miembros del grupo también participaron en entrenamientos de puntería y combate.
La conspiración para proporcionar apoyo material a terroristas se castiga con hasta 15 años de prisión, mientras que la conspiración para cometer asesinato conlleva una pena de hasta cadena perpetua.
