Los principales dirigentes políticos y militares de Pakistán trabajaron durante las últimas 24 horas para evitar que fracasen las conversaciones entre Washington y Teherán y para persuadir a EE. UU. de que prorrogara el alto el fuego, según funcionarios pakistaníes.
Dos funcionarios declararon a The Associated Press, bajo condición de anonimato por no estar autorizados a hablar con medios, que las autoridades mantendrán las medidas de seguridad en Islamabad por si llegan las delegaciones de EE. UU. e Irán. Pakistán también espera que Teherán le comunique cuándo enviará una delegación para una segunda ronda de conversaciones.
En Islamabad, policías y tropas permanecen en alerta a lo largo de las carreteras principales y controlan puestos de verificación. Los residentes deben tomar rutas más largas ante las restricciones de acceso a algunas zonas de la ciudad. “No hemos recibido ninguna instrucción para retirar estas barricadas”, declaró a la AP el agente Mohammad Aslam mientras indicaba a los viajeros que utilizaran rutas alternativas.