El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta mañana una votación parlamentaria sobre si cometió fraude legislativo al ocultar información sobre el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, según informó el presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle.
La investigación podría poner fin a su gobierno. Starmer contrató a Mandelson a pesar de que un organismo de control de seguridad clasificó su designación como caso límite y recomendó denegar la autorización. Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores anularon esa recomendación sin informar al primer ministro.
En septiembre, Starmer despidió a Mandelson tras descubrirse que su relación con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, ya muerto, había sido más cercana de lo públicamente conocido. El incidente puso en duda el criterio de Starmer para seleccionar al exembajador en primer lugar.
Hasta ahora el primer ministro ha rechazado las presiones para dimitir por su decisión de contratar a Mandelson. Pero de comprobarse que deliberadamente engañó a la Cámara de los Comunes, su permanencia en el cargo se volvería insostenible.
Downing Street rechaza las acusaciones. “Sus afirmaciones carecen de fundamento”, sostiene un portavoz en un comunicado, calificando la presión conservadora para la votación como un “truco político desesperado”.