El Reino Unido mantiene a cientos de marineros frente a Gibraltar a bordo del RFA Lyme Bay para una posible operación de limpieza de minas en el estrecho de Ormuz. La misión, según la información disponible, aún depende de una decisión política y solo avanzaría tras el fin de las hostilidades.
El buque de desembarco anfibio forma parte de los preparativos británicos para encabezar, junto con Francia, una fuerza internacional destinada a restablecer condiciones de tránsito en una de las rutas clave del petróleo mundial. La operación está condicionada a un acuerdo de paz y a la evaluación de los riesgos para la navegación comercial.
Reino Unido prepara una capacidad antiminas en Ormuz con el RFA Lyme Bay como plataforma principal, pero el despliegue efectivo dependerá de una decisión política y de garantías suficientes tras un eventual acuerdo de paz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el sábado que un pacto con Irán ha sido “negociado en gran medida” tras conversaciones con Israel y otros aliados regionales. Sin embargo, reconoció que los detalles finales seguían pendientes y no precisó un calendario para el anuncio.
El RFA Lyme Bay se prepara para operar con drones cazaminas

El ministro británico de las Fuerzas Armadas, Al Carns, llevó a un pequeño grupo de periodistas de The Associated Press al RFA Lyme Bay, donde se cargaban municiones y drones marítimos cazaminas equipados con sónar. El buque tiene previsto salir de Gibraltar para reunirse con el destructor HMS Dragon y barcos aliados, recibir apoyo aéreo y continuar después por el canal de Suez hacia el golfo Pérsico.
Carns defendió el papel británico al señalar la capacidad del Reino Unido para reunir a decenas de países en torno a una respuesta internacional. La posible fuerza se plantea en medio de tensiones con Washington, después de que Trump reprochara a sus aliados no respaldar con mayor firmeza el esfuerzo militar estadounidense en Irán.
De acuerdo con el texto, la guerra fue lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Teherán respondió con el cierre de hecho del estrecho de Ormuz, lo que afectó el transporte marítimo internacional y elevó los precios de la energía. Trump había pedido en marzo a socios de la OTAN que asumieran la seguridad de sus propios suministros petroleros.
La misión buscaría abrir primero un carril de salida

Según Carns, al menos 6.000 barcos han quedado bloqueados sin poder cruzar el estrecho desde el inicio de la guerra. La primera prioridad de la misión británica sería abrir un carril de tránsito para permitir la salida de unos 700 buques. Después se despejaría una vía en sentido contrario para autorizar la entrada de embarcaciones.
El ministro advirtió que limpiar toda la zona podría llevar meses o años, dependiendo de la cantidad, ubicación y tipo de minas presentes. La comandante Gemma Britton, responsable del Grupo de Explotación de Minas y Amenazas de la Marina Real, indicó que Irán podría haber desplegado una variedad “enorme” de artefactos.
Entre las amenazas mencionadas figuran minas propulsadas por cohetes, minas conectadas por cables y minas asentadas en el lecho marino. Estos artefactos podrían activarse por sonido, movimiento o luz, lo que obliga a combinar vigilancia, cartografía submarina y equipos de neutralización.
La Marina Real prioriza sistemas autónomos para reducir riesgos

AP observó sistemas autónomos capaces de escanear el fondo marino y el agua con sónar en aproximadamente la mitad del tiempo que requiere una embarcación tripulada. Estos equipos generan imágenes de objetos bajo el agua, desde trampas de pesca hasta oleoductos, y permiten identificar posibles minas para su posterior inspección.
Algunos sistemas del RFA Lyme Bay pueden instalarse en una embarcación menor lanzada desde el propio buque y operada de forma autónoma. La nave principal actúa como plataforma nodriza fuera del posible campo minado, lo que reduce la exposición directa de la tripulación.
El procedimiento habitual, una vez localizada una mina, consiste en que un buzo coloque explosivos y se aleje antes de la detonación. Sin embargo, el RFA Lyme Bay también prueba un vehículo operado a distancia que desciende, deposita una carga junto al artefacto y la hace estallar, según Britton.
No hay confirmación oficial de minas en el estrecho

La existencia de minas en el estrecho de Ormuz no está confirmada. Tampoco está resuelto si el Reino Unido y sus aliados serán finalmente desplegados para retirarlas. Un funcionario estadounidense citado por AP bajo condición de anonimato dijo que Estados Unidos no ha encontrado ni destruido minas en la zona y que ningún barco ha resultado dañado.
El mismo funcionario señaló que el tráfico comercial ha continuado de forma discreta, aunque con un volumen muy inferior al registrado antes de la guerra. Carns sostuvo, por su parte, que algunas minas pudieron haber detonado o alejarse flotando, pero afirmó que las aseguradoras comerciales necesitan “certeza absoluta” antes de permitir que los buques vuelvan a cruzar con normalidad.
El ministro británico admitió que no existe una fecha clara para una salida diplomática. Hasta que estadounidenses, iraníes e israelíes alcancen una solución, el RFA Lyme Bay y su tripulación permanecerán a la espera y, según Carns, estarán “muy, muy preparados”.