Estados Unidos empezó a utilizar bases militares británicas para operaciones contra Irán en medio de la guerra en Oriente Medio, según informó este sábado el gobierno del Reino Unido.
El Ministerio de Defensa británico señaló que Washington ya emplea esos emplazamientos para “operaciones defensivas específicas” destinadas a impedir que Irán lance misiles en la región. La autorización llegó después de que el primer ministro Keir Starmer rechazara en un primer momento cualquier implicación británica en la ofensiva que Israel y Estados Unidos iniciaron contra Irán el 28 de febrero.
Esa campaña militar busca destruir la capacidad nuclear y misilística iraní y abrir paso a un cambio de régimen. Más tarde, Starmer aceptó una petición de Washington para permitir el uso de dos bases con un “propósito defensivo específico y limitado”.
Las instalaciones autorizadas son Fairford, en Gloucestershire, al suroeste de Inglaterra, y la base británico-estadounidense de Diego García, en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico.
Un fotógrafo de AFP vio este sábado aterrizar en Fairford un bombardero B-1 Lancer de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En la pista también se encontraba un avión militar estadounidense C-5 Galaxy, mientras manifestantes antibelicistas protestaban en las afueras de la base.

La negativa inicial de Starmer provocó la irritación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario dijo que “no estaba contento con el Reino Unido” y comparó de forma desfavorable al primer ministro británico con Winston Churchill. “No es con Winston Churchill con quien estamos tratando”, afirmó.
Trump volvió a burlarse de Starmer la noche del sábado en Truth Social. El presidente estadounidense escribió que el jefe del gobierno británico estaba “por fin pensando seriamente en enviar dos portaaviones a Oriente Medio”.
“Está bien, primer ministro Starmer, ya no los necesitamos”, publicó Trump. “Pero lo recordaremos. ¡No necesitamos gente que se sume a las guerras después de que ya hemos ganado!”
Reino Unido solo dispone de dos portaaviones. Uno de ellos, el HMS Queen Elizabeth, permanece atracado en Escocia por reparaciones. Medios británicos informaron este sábado que el segundo, el HMS Prince of Wales, podría ser enviado al Mediterráneo después de que el Ministerio de Defensa anunciara que acelera su nivel de preparación.
Hasta ahora no existe una decisión oficial sobre ese despliegue. Un portavoz del Ministerio de Defensa declaró que el HMS Prince of Wales “siempre ha estado en un nivel de alistamiento muy alto” y que se están reduciendo los plazos necesarios para que pueda zarpar ante cualquier misión.

Al mismo tiempo, el destructor HMS Dragon navega hacia Chipre después de que una base militar soberana británica en la isla fuera alcanzada a principios de esta semana por un dron iraní.
Starmer, que ejerció como abogado de derechos humanos antes de llegar al poder, defendió su decisión inicial de mantenerse al margen del conflicto. Sostuvo que cualquier actuación británica “debe tener siempre una base legal y un plan viable y bien meditado”.
También afirmó que el posterior cambio de postura estuvo justificado por la respuesta iraní con misiles y drones a los ataques de Estados Unidos e Israel, una represalia que, según Londres, ha puesto en riesgo intereses británicos y a aliados en la región.
Dentro del Partido Laborista persiste el peso político del respaldo que el ex primer ministro Tony Blair dio a la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003, una decisión que sigue siendo vista como un error desastroso.
Una encuesta de Survation entre 1.045 británicos, publicada el viernes, mostró que el 56 % consideró acertada la negativa inicial de Starmer a implicar al país en los primeros bombardeos. Solo el 27 % opinó que se equivocó.
Varios miles de personas marcharon este sábado por el centro de Londres hasta la embajada de Estados Unidos para protestar contra la guerra. Muchos llevaban banderas iraníes y pancartas con lemas como “Detengan las guerras de Trump” y “Dejen de armar a Israel”.
