El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció la puesta en marcha del “Proyecto Libertad”, una operación con la que Washington busca rescatar a unas 23 000 personas de 87 países que permanecen a bordo de barcos atrapados en el Golfo Pérsico por el cierre del estrecho de Ormuz impuesto por Irán.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Rubio dijo que “estos marineros y tripulantes comerciales inocentes se han quedado varados en el mar” por el bloqueo iraní. Añadió que muchos llevan semanas atrapados, con escasez de alimentos y agua, y sostuvo que al menos 10 marineros ya murieron.
Según explicó, la decisión se produjo después de que varios países pidieran ayuda a Estados Unidos para restablecer la libertad de navegación en Ormuz. Esa situación llevó al presidente Donald Trump a autorizar la operación durante el fin de semana.
Rubio señaló que Trump ha “ordenado al ejército de Estados Unidos que guíe a estos buques varados a un lugar seguro, para proporcionarles un espacio protegido en el que puedan operar”. No obstante, funcionarios estadounidenses aclararon en privado que los buques de EE. UU. no escoltarán físicamente a embarcaciones aisladas.
El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que la operación constituye “el primer paso para reabrir el estrecho y poner fin al último acto de sabotaje económico de este régimen”. También remarcó que el Proyecto Libertad tiene carácter defensivo, por lo que las fuerzas estadounidenses no abrirán fuego salvo que sean atacadas primero.
Irán había anunciado el 17 de abril la reapertura del estrecho de Ormuz, pero, según Rubio, continuó hostigando a los barcos después de que Estados Unidos comunicara que mantendría el bloqueo sobre los puertos iraníes para sostener la presión sobre Teherán en las negociaciones orientadas a poner fin de forma permanente a la guerra.
Rubio aseguró además que ya fue posible sacar con éxito de Ormuz a dos buques mercantes con bandera estadounidense, aunque todavía quedarían unos 2000 barcos en la zona.
“El objetivo es establecer una zona de tránsito protegida por un escudo de recursos navales y aéreos estadounidenses que permita a los buques atravesarla y llegar al mercado para empezar a aumentar la confianza en la capacidad de hacerlo”, afirmó.