Rusia refuerza militarmente Crimea y obstruye el paso a través de ruta en el Mar del Norte

Por: Sergey Sukhankin

Sputnik Mundo

El “incidente” del 25 de noviembre en el Mar Negro que involucra la toma ilegal por Rusia de tres buques militares ucranianos y su personal, en realidad, una violación explícita de las normas del derecho marítimo internacional se ha convertido en un pretexto “legítimo” para que Moscú realice actividades ofensivas en dos teatros estratégicos: Crimea y la región ártica.

El primer conjunto de medidas (tanto inmediatas como para realizarse en una perspectiva a corto plazo) se refiere a la reanudación de una mayor militarización de Crimea:

Refuerzo de las capacidades de defensa antiaérea y de misiles de medio y largo alcance

El 29 de noviembre, Rusia declaró que estaba desplegando sistemas antiaéreos S-400 Triumf (capaces de destruir objetivos a una distancia de hasta 400 kilómetros y volar a una altitud de hasta 30 km) en Dzhankoy (norte de Crimea, a 20 km del centro de facto), ubicada en la frontera con Ucrania continental. Incluyendo Feodosia, Sebastopol y Eupatoria, donde se desplegaron los complejos S-400 en septiembre: ahora hay cuatro ubicaciones en Crimea equipadas con esta arma formidable. El politólogo ruso Andrey Ivanov llamó a este movimiento “un remedio contra los jefes en Ucrania y en Occidente”, especificando que “Occidente nunca ha sido sentimental con los países que tienen un sistema débil en defensa de antimisiles y aeronaves”, mencionó a Yugoslavia (1999) e Irak (2003) para apoyar su tesis. También afirmó que “el truco no funcionó en Siria” principalmente debido a la inteligente iniciativa de Rusia para aumentar las capacidades antimisiles del ejército sirio. Además de este paso, el 30 de noviembre, la parte rusa desplegó otra división de los sistemas de misiles tierra-aire auto-propulsados ​​de medio alcance Pantsir-S1.

Impulsar las defensas costeras

El 28 de noviembre, voluntarios de la fundación ucraniana “Come Back Alive” rastrearon transportes rusos de piezas adicionales del sistema de misiles de defensa costero Bal a la península de Crimea. Equipado con el misil de crucero subsónico turborreactor Kh-35 (120 km de alcance sorprendente), el complejo Bal está diseñado para garantizar la denegación de entrada a nivel táctico. Cuando se combina con los sistemas Bastion desplegados previamente en Crimea, Rusia garantiza capacidades de protección costera dentro de un rango de 120 a 200 km. Y de manera crucial, después de que Rusia demostró la capacidad del sistema Bastion para destruir objetivos terrestres en Siria en 2016, sería seguro sugerir que esas mismas armas con base en Crimea podrían ser capaces de alcanzar objetivos terrestres a una distancia de hasta 450 km dentro de Ucrania.

Incremento de las capacidades de Guerra Electrónica (EW)

El 29 de noviembre, los funcionarios rusos notaron que se desplegaría un radar de alerta temprana Voronezh-M (que opera en la banda VHF) en la península de Crimea en 2019. El Voronezh-M es capaz de detectar lanzamientos de misiles balísticos y el vuelo de los misiles de crucero a 3.500 km de distancia. “Reemplazará el radar Dnepr y aumentará profundamente las capacidades militares de Rusia” en términos de capacidades de detección y alerta temprana.

Fortalecimiento de la aviación estratégica y táctica

Rusia comenzó previamente la modernización del aeropuerto de Belbek, que, una vez completado, se espera que sea capaz de recibir bombarderos estratégicos como el Tu-95, Tu-160 y Tu-22M. Y el 30 de noviembre, la parte rusa desplegó además una serie de cazas de combate Su-27 y MiG-29 súper maniobrables, lo que aumentó las capacidades tácticas operativas de las fuerzas rusas ubicadas en Crimea.

Incremento del potencial naval 

También el 30 de noviembre, el vicealmirante Alexander Moiseyev, comandante de la flota rusa del Mar Negro, declaró que, a partir del próximo año, la flota recibirá 13 nuevos buques equipados con misiles Kalibr antiaéreos y cruceros de ataque terrestre. Este despliegue mejorará significativamente la capacidad actual de los ataques de alta precisión convencionales de Rusia en la región.

Juntas, las medidas mencionadas anteriormente (algunas ya implementadas) aumentarán dramáticamente las capacidades defensivas y, hasta cierto punto, contraofensivas de las fuerzas rusas actualmente estacionadas en Crimea. Después de 2019 (tras el posible despliegue del radar Voronezh-M), la única pieza que queda en la península para adquirir todas las cualidades esenciales de una clásica “burbuja” de Anti-Acces / Area-Denial (A2 / AD) (en la lectura de Rusia de este concepto) serán los complejos de misiles balísticos Iskander-M con capacidad nuclear. Iskanders podría potencialmente agregar otras cualidades ofensivas a la “fortaleza de Crimea”. En la actualidad, los cálculos estratégicos militares de Rusia continúan considerando a Crimea como una base defensiva, aunque, si es necesario, puede realizar algunas tareas operativas contraofensivas.

Curiosamente, además de los despliegues anunciados en Crimea, la región ártica se ha convertido en otro teatro clave para las acciones decisivas de Rusia que fueron impulsadas por el choque naval del 25 de noviembre con Ucrania. El 30 de noviembre, las autoridades declararon que, a partir de 2019, “no se permitirá el paso libre a través del Paso Noreste a ni un solo barco militar extranjero, incluidos los submarinos, sin previo aviso y consentimiento otorgado por la parte rusa.

Es esencial tener en cuenta que la parte principal del Pasaje del Noreste Transpolar de 5.500 kilómetros de longitud se encuentra en las aguas territoriales de Rusia, la llamada Ruta del Mar del Norte (NSR). Este corredor de tránsito marítimo estratégico que une Europa y Asia atraviesa 50 puertos en el Alto Norte de Rusia. La ruta es vista por la parte rusa como la columna vertebral de sus futuras iniciativas de cooperación conjunta con la República Popular de China, dentro del alcance de la iniciativa Camino de Seda Polar de Pekín. Por lo tanto, la advertencia del Kremlin a las armadas extranjeras que operan en la NSR debe leerse como un recordatorio inequívoco a otras partes de que Moscú sigue siendo un actor importante en este proyecto trans-euroasiático, con el poder militar de Rusia como el argumento principal.

Vía James Town
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