El primer ministro británico, Keir Starmer, evaluaba este fin de semana la situación política que enfrenta, según un ministro de alto rango, en medio de informaciones de prensa que apuntan a una posible dimisión en los próximos días.
La presión sobre Starmer aumentó después de que el veterano político laborista Andy Burnham, considerado rival interno del primer ministro, ganara el viernes unas elecciones parciales. La victoria abre el camino para que Burnham, de 56 años, pueda disputar el liderazgo del Partido Laborista y, con ello, el cargo de primer ministro.
Starmer enfrenta una nueva crisis política en Reino Unido tras la victoria electoral de Andy Burnham, que podría abrir una disputa interna por el liderazgo laborista.
Cualquier aspirante a la dirección laborista debe ocupar un escaño en la Cámara de los Comunes. Esa condición convierte el resultado electoral de Burnham en un paso clave dentro de una posible ofensiva interna contra el liderazgo de Starmer.
Si Starmer deja el cargo este año, Gran Bretaña tendrá su séptimo primer ministro en una década, un ritmo de rotación sin precedentes en su historia política moderna. La posibilidad de otra salida en Downing Street intensifica la incertidumbre sobre el futuro inmediato del gobierno británico.
Trump se suma a la presión sobre Starmer
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se pronunció sobre la situación y escribió en Truth Social que “Keir Starmer dimitirá como primer ministro del Reino Unido”.
“Ha fracasado estrepitosamente en dos temas muy importantes: la inmigración y la energía”, afirmó Trump, antes de pedir que se abra el petróleo del mar del Norte. “¡Le deseo lo mejor!”, añadió el mandatario estadounidense.
La intervención de Trump añade una dimensión internacional a la crisis política británica, en un momento en que Starmer ya enfrenta cuestionamientos dentro del Partido Laborista y presión por los resultados electorales recientes.
Burnham busca capitalizar la crisis laborista
Burnham, alcalde del Gran Mánchester desde 2017, ha dejado claro que aspira a liderar el Partido Laborista, que atraviesa una crisis interna. Su victoria electoral refuerza su posición ante los sectores laboristas que buscan un cambio de rumbo.
En su discurso tras la victoria en las elecciones parciales, Burnham advirtió que el partido tiene una “última oportunidad para cambiar”. Su mensaje elevó la presión sobre Starmer y dejó abierta la posibilidad de una disputa formal por el liderazgo laborista.