Los líderes de los 32 países miembros de la OTAN se reunieron este martes en Ankara para una cumbre de dos días, celebrada bajo la sombra de la guerra en Ucrania, la tensión en Oriente Medio y el debate persistente sobre el reparto de la carga de seguridad entre Estados Unidos y sus aliados europeos. En el centro de las conversaciones se encuentra la exigencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de elevar el gasto en defensa de los países miembros al 5 % del PIB, junto con una serie de asuntos de seguridad y estrategia que podrían definir el futuro de la alianza.
De forma paralela al inicio de la cumbre, The New York Times informó que Trump sopesa una medida significativa en las relaciones con Turquía. Según el informe, el presidente estadounidense está dispuesto a reincorporar a Ankara al programa de los aviones de combate F-35 y permitirle adquirir esos aparatos avanzados, después de que Turquía fuera expulsada del proyecto en 2019 tras la compra del sistema ruso de defensa antiaérea S-400. Si la medida avanza, previsiblemente provocará una oposición considerable en el Congreso estadounidense, donde existe una fuerte crítica a la política del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
La cumbre de la OTAN en Ankara está marcada por la exigencia de Trump de elevar el gasto en defensa al 5 % del PIB y por la posible reincorporación de Turquía al programa F-35.
La cumbre se celebra en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Estados Unidos y Europa. En los últimos meses, Trump ha incrementado sus críticas contra los aliados, con el argumento de que Washington lleva años asumiendo la carga de seguridad del continente. Entre otras cosas, criticó a los países que no cumplen los objetivos de inversión de la OTAN, atacó a Dinamarca por la cuestión de Groenlandia y expresó su malestar por la negativa de varios países europeos a permitir el uso de su territorio para ataques estadounidenses contra Irán.
Como parte de la presión ejercida por el Gobierno estadounidense, también se evalúa una reducción considerable de la presencia militar de Estados Unidos en Europa. Según informes publicados en Estados Unidos, la Casa Blanca examina un recorte de alrededor de un tercio de los F-15 y F-16 asignados a la defensa del continente en caso de enfrentamiento con Rusia. Al mismo tiempo, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió recientemente que los países que no aumenten sus presupuestos de defensa podrían ver reducidas las fuerzas estadounidenses desplegadas en su territorio.
Presión de Trump sobre el gasto en defensa
Aunque en la cumbre de la OTAN del año pasado se acordó en principio que los países miembros trabajarían para elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB para 2035, el Gobierno de Trump exige acelerar los plazos. “El objetivo es que Europa asuma la responsabilidad de la defensa convencional del continente”, dijo el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker. “No nos vamos de Europa, simplemente haremos menos”.
Funcionarios estadounidenses declararon antes de la cumbre que en los próximos días se espera la publicación de nuevos compromisos de seguridad por miles de millones de dólares, junto con otros acuerdos que reforzarán las capacidades defensivas de la alianza.
La guerra en Ucrania previsiblemente ocupará un lugar central en la agenda de los líderes. Apenas dos días antes del inicio de la cumbre, Rusia llevó a cabo un ataque de gran escala contra Kiev, que incluyó decenas de misiles y cientos de drones. Según las autoridades ucranianas, al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que también participa en la cumbre, previsiblemente pedirá a los países miembros que aumenten la ayuda militar, con énfasis en los sistemas de defensa antiaérea.
Ucrania y los contactos con Moscú
En el trasfondo de las conversaciones también figuran los contactos de Trump con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con Zelenski. Según el Kremlin, Trump y Putin mantuvieron una conversación telefónica de cerca de 90 minutos, centrada, entre otros asuntos, en la guerra en Ucrania y en las opciones para ponerle fin. Después, Trump también habló con Zelenski, quien pidió a los países occidentales que mantengan y amplíen la ayuda militar a Kiev.
El miércoles, Trump y Zelenski tienen previsto reunirse en Ankara para un encuentro bilateral que concentrará la atención internacional. Mientras Zelenski busca asegurar nuevos compromisos de ayuda militar, Trump sigue subrayando que desea impulsar una medida que conduzca al fin de la guerra, aunque aún no ha aclarado si respaldará la ampliación de la ayuda estadounidense a Ucrania o si intentará promover una vía diplomática con Moscú.