El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, sostuvo que Irán y Estados Unidos mantienen una disposición real para pactar un alto el fuego, aunque las conversaciones impulsadas por Pakistán durante el fin de semana terminaron sin acuerdo.
El revés en esas gestiones enfrió la expectativa de una salida rápida a la guerra, iniciada a finales de febrero, que ya ha dejado miles de muertos y ha desatado una fuerte sacudida sobre la economía mundial.
En una entrevista con la agencia oficial Anadolu, Fidan aseguró que sigue en contacto con las partes que participan en las negociaciones y afirmó: “Ambas partes son sinceras respecto al alto el fuego”. Aun así, introdujo una advertencia sobre el curso del proceso: “Siempre debemos tener en cuenta el potencial de Israel para actuar como elemento disruptivo”.
Desde Washington, el presidente Donald Trump atribuyó el derrumbe de las conversaciones a la negativa de la República Islámica a renunciar a sus aspiraciones nucleares. Frente a ese punto, Fidan dijo: “Creo que los iraníes evaluarán la propuesta hecha por los estadounidenses y responderán”.
El canciller turco señaló además que el expediente nuclear puede convertirse en el principal obstáculo para un entendimiento. “Pienso que si el tema nuclear se reduce a una situación de todo o nada, especialmente respecto al enriquecimiento, podríamos enfrentar obstáculos serios”, afirmó. Luego añadió: “Con la esperanza de que intentaremos superar esto con el apoyo de algunos mediadores”.
Ankara, uno de los críticos más duros de Israel, se sumó junto con Egipto y Pakistán a los intentos diplomáticos para lograr un cese de hostilidades.
En paralelo, Trump anunció un bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso estratégico que elevó la inquietud por el abastecimiento energético procedente de Oriente Medio. Sobre ese escenario, Fidan insistió en la necesidad de retomar la vía diplomática: “Las negociaciones con Irán deben llevarse a cabo, se deben utilizar métodos de persuasión y el estrecho debe abrirse lo antes posible”.
Pese a ello, el ministro consideró que el punto más delicado no será la reapertura inmediata de Ormuz, sino su condición futura. “El tema (apertura de Ormuz) podría resolverse en unas dos o tres semanas, con algún tipo de acuerdo. El problema no está ahí”, declaró.
Y remarcó cuál es, a su juicio, la cuestión de fondo: “La verdadera cuestión es si surgirá algo después que lleve a una nueva fase… porque esta es una zona de paso internacional libre. Cualquier disrupción a la libertad de navegación no es algo que las partes quieran ver”.
Fidan agregó que los países de la región comparten esa preocupación y resumió así su posición: “Quieren que el orden posterior a la guerra sea el mismo que el orden previo a la guerra. Tienen grandes intereses y expectativas al respecto”.