Una serie de explosiones se registró este jueves en las inmediaciones de la ciudad de Bandar Abbas y la isla de Qeshm, en el sur de Irán, próximas al estrecho de Ormuz. Los medios iraníes informaron sobre intercambios de disparos, fuego antiaéreo contra drones y daños en un muelle. Teherán responsabilizó a Estados Unidos y a los Emiratos Árabes Unidos de la escalada, mientras que Israel negó cualquier implicación.
Poco después, la agencia de noticias iraní Mehr reportó la activación de los sistemas de defensa antiaérea en el espacio aéreo de Teherán. La agencia Tasnim se sumó a la cobertura e informó sobre fuerzas de destrucción estadounidenses en el estrecho, supuestamente atacadas por la Armada iraní. Reportes adicionales dieron cuenta de explosiones escuchadas en Abu Dabi. En paralelo, un alto funcionario estadounidense confirmó a Fox News que Estados Unidos atacó objetivos en Bandar Abbas y en la isla de Qeshm, aunque precisó que se trata de una acción puntual y no de una reanudación de la guerra.
El ataque contra uno de los puertos petroleros de Irán ocurre dos días después de que Teherán lanzara 15 misiles balísticos y de crucero contra el puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, un movimiento que desató la indignación en los países del Golfo. Todo ello luego de que el martes altos funcionarios del Pentágono sostuvieran que los ataques iraníes no alcanzaban el umbral de una violación del alto al fuego y los calificaran de “ataques de baja intensidad” que no justifican la declaración del fin del acuerdo.
Un alto funcionario estadounidense confirmó también a Fox News el reporte publicado ese día por el Wall Street Journal, según el cual Arabia Saudita y Kuwait revocaron abruptamente la autorización concedida a Estados Unidos para utilizar sus bases e espacio aéreo en el marco del “Proyecto Libertad”, decisión que, según el mismo funcionario, ya fue dejada sin efecto. De acuerdo con el reporte, fuentes sauditas expresaron su malestar por la actitud que el Pentágono adoptó ante los ataques iraníes del lunes, a los que consideró minimizados.
La serie de explosiones comenzó durante la tarde-noche en las inmediaciones de Bandar Abbas y la isla de Qeshm, ubicadas en el Golfo Pérsico. Según los primeros informes iraníes, fuerzas de la Guardia Revolucionaria efectuaron disparos de advertencia contra embarcaciones que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, la agencia Fars informó que el muelle de la isla de Qeshm sufrió daños durante un intercambio de fuego con fuerzas catalogadas como “enemigas”.
En el transcurso de la noche surgieron versiones adicionales sobre los hechos. La agencia Tasnim —vinculada a la Guardia Revolucionaria— afirmó que las explosiones en Bandar Abbas estaban relacionadas con la activación de los sistemas de defensa antiaérea contra dos pequeños vehículos aéreos no tripulados. La misma agencia responsabilizó a los Emiratos Árabes Unidos del ataque al muelle “Bahman” en la isla de Qeshm, los acusó de actuar como instrumento de Israel y advirtió que, de confirmarse la información, los Emiratos asumirán las consecuencias.
Junto a las acusaciones contra los países del Golfo, fuentes iraníes indicaron que fuerzas locales lanzaron misiles contra “unidades enemigas” en el estrecho de Ormuz. Según declararon, la acción respondió a un ataque previo de las fuerzas armadas de Estados Unidos contra un buque petrolero iraní.
En medio del cruce de acusaciones regional y la creciente tensión en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, fuentes israelíes rechazaron cualquier participación y negaron todo vínculo con la serie de explosiones registradas en el sur de Irán.