El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró cerrado el estrecho de Ormuz y advirtió que cualquier embarcación que intente cruzar esa ruta se expondrá a “medidas severas”, de acuerdo con reportes difundidos por los medios estatales iraníes.
La fuerza iraní también comunicó que queda prohibido el transporte marítimo “hacia y desde los puertos de los aliados y partidarios de los enemigos israelíes y estadounidenses”, sin importar el corredor utilizado ni el destino final de los buques.
La advertencia tuvo efectos inmediatos en la zona. Según esos mismos medios, tres portacontenedores de distintas nacionalidades se vieron obligados a dar media vuelta en el estrecho de Ormuz después de recibir avisos de la Armada del CGRI.