El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró el martes que las relaciones de cooperación con Rusia han alcanzado un nivel sin precedentes. La declaración llegó después de la visita que el canciller ruso, Serguéi Lavrov, realizó el lunes a Teherán, la primera desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio.
En un mensaje publicado en X, Araghchi explicó que ambos abordaron cuestiones relativas a Europa y Asia occidental, entre ellas la situación en el Líbano, Palestina, Ucrania y Yemen. También conversaron sobre la ampliación de la cooperación económica y nuclear. “Nunca en nuestra historia Irán y Rusia habían trabajado tan estrechamente como ahora”, afirmó.
Rusia intenta desempeñar un papel de mediación en la guerra, mientras permanecen estancadas las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Antes de viajar a Teherán, Lavrov sostuvo que las gestiones de Moscú pretenden evitar el regreso a una guerra de gran escala. A comienzos de este mes, el presidente Vladímir Putin ya había comunicado a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, que Rusia estaba dispuesta a contribuir a esos esfuerzos.

La relación entre ambos países, sometidos a algunas de las sanciones internacionales más severas, también está marcada por la guerra que comenzó el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los dirigentes militares y otros responsables israelíes señalaron que la ofensiva buscaba reducir la capacidad militar del régimen iraní, alejar las amenazas de sus programas nuclear y balístico y crear las condiciones para que la población iraní pudiera derrocarlo.
Teherán respondió con ataques de drones y misiles contra Israel y los países del Golfo que albergan bases estadounidenses. Ni el alto el fuego alcanzado en abril ni el memorando de entendimiento firmado en junio por Washington y Teherán consiguieron detener los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz y sus alrededores.
Irán afirma que ejerce el control sobre esa vía marítima, por la que transita en tiempos normales una quinta parte del petróleo mundial, y ataca con regularidad a los buques que la cruzan sin su permiso. Estados Unidos mantiene, como respuesta, un contrabloqueo naval sobre los puertos iraníes.
En vísperas de la llegada de Lavrov, el Ministerio de Exteriores ruso anticipó que la reunión examinaría posibles soluciones a la crisis internacional que, en palabras de Moscú, había provocado la “agresión ilegal de Estados Unidos e Israel” contra la República Islámica. La cancillería rusa sostuvo que la guerra había afectado la estabilidad y la seguridad tanto de Oriente Medio como del resto del mundo.
También hay informaciones sobre el refuerzo de las defensas de los emplazamientos nucleares iraníes y los preparativos de Teherán ante posibles nuevos enfrentamientos con Estados Unidos.

Washington, con el respaldo de Israel, sostiene que su campaña aérea destruyó la industria armamentística iraní. Sin embargo, funcionarios occidentales cuya identidad no fue divulgada afirmaron la semana pasada a Bloomberg que Irán conservó sus instalaciones y tiene capacidad para reponer sus armas por sí mismo. Uno de esos funcionarios aseguró, además, que Rusia le suministra misiles.

Las informaciones sobre la posible asistencia militar rusa van más allá de ese suministro. En septiembre, el Financial Times publicó que Moscú ayuda a Irán a desarrollar misiles de crucero supersónicos, más difíciles de contrarrestar que los modelos subsónicos.
En abril, la inteligencia ucraniana acusó a Rusia de proporcionar a Irán imágenes detalladas de instalaciones militares y otros emplazamientos estratégicos de Oriente Medio para facilitar ataques contra fuerzas estadounidenses y otros objetivos, incluida infraestructura esencial de Israel.
El Financial Times también había publicado el año anterior que científicos iraníes vinculados al régimen viajaron secretamente a Rusia para reunirse con especialistas militares. La información planteaba la posibilidad de que aquella visita tuviera como finalidad avanzar en trabajos relacionados con armas nucleares.










