Una fuente iraní de alto rango declaró a Reuters que las “capacidades defensivas” de Teherán, incluido su programa de misiles, no son objeto de negociación con Estados Unidos, al tiempo que advirtió que “la continuación del bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz socava las conversaciones de paz”.
La declaración llega cuando ambos países intentan alcanzar un acuerdo duradero antes de que expire el alto el fuego de dos semanas, y mientras la fuente reconoció que siguen existiendo diferencias en torno al programa nuclear iraní.
En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han señalado que el golpe más significativo de la guerra fue el asestado a la industria de producción de armas de Irán.
El ejército afirmó haber atacado todos los emplazamientos clave utilizados para desarrollar armamento que amenaza a Israel, y aseguró que los daños causados a la industria de misiles balísticos iraní son de tal magnitud que el país actualmente no puede fabricar nuevos misiles.
No obstante, altos mandos militares advirtieron en una rueda de prensa celebrada el viernes que estiman que Irán trabajará con rapidez para recuperar parte de su capacidad de fabricación.
Según evaluaciones de la Dirección de Inteligencia Militar israelí, si Israel y Estados Unidos no hubieran iniciado la guerra a finales de febrero, Irán habría acumulado un arsenal de unos 8.000 misiles balísticos en el plazo de año y medio, una cantidad que pondría a prueba las defensas antiaéreas israelíes y podría causar daños masivos y generalizados en el país.
Las mismas evaluaciones apuntan a que, en unos pocos años, Irán podría acumular varios miles de misiles, aunque el resultado depende de múltiples variables: posibles limitaciones a su programa de misiles en el marco de un acuerdo con Washington, el suministro de materias primas y equipos por parte de aliados como China, y el volumen de inversión que Teherán destine a restaurar su industria armamentística.