Omar Dorostaran fue ahorcado el 11 de octubre en Irán después de que el Tribunal Supremo confirmara su condena por colaborar con los responsables de un ataque mortal contra una comisaría de Rask, en el sureste del país. En aquella operación murieron integrantes de las fuerzas de seguridad.
La justicia iraní le atribuyó distintas funciones de apoyo a miembros de Jaish al-Zolm (al-Adl), organización que las autoridades identifican como terrorista. Entre ellas figuraban facilitar la entrada de terroristas al territorio iraní, proporcionarles alojamiento y organizar su transporte para la ejecución de ataques.
Las acusaciones contra Dorostaran también comprendían su presunta participación en el apoyo a ataques dirigidos contra la Guardia Revolucionaria en la provincia de Sistán-Baluchistán, al sureste de Irán. A esos cargos se sumaron la pertenencia a Jaish al-Zolm (al-Adl), la rebelión armada y la complicidad en un levantamiento armado.
Mizan Online, portal del poder judicial iraní, precisó que Dorostaran había sido detenido y procesado antes de recibir la sentencia de muerte. El Tribunal Supremo la ratificó y las autoridades procedieron a ejecutarla mediante ahorcamiento.










