Según se ha informado, Irán ha aprovechado el último mes de alto el fuego en su guerra contra Estados Unidos e Israel para prepararse ante una posible reanudación de los combates mediante el reposicionamiento de lanzadores de misiles balísticos.
Según un informe de The New York Times, que cita a un funcionario militar estadounidense anónimo, desde que el alto el fuego entró en vigor el 8 de abril, Irán ha trabajado para “desenterrar decenas de emplazamientos de misiles balísticos bombardeados, trasladar lanzadores de misiles móviles y, pese a las importantes pérdidas, ajustar sus tácticas ante cualquier posible reanudación de los ataques”.
Según el funcionario, los ataques estadounidenses contra la capacidad misilística de Irán alcanzaron las entradas de las instalaciones, pero no los lanzadores en sí, ya que estos permanecían enterrados en profundas cuevas subterráneas con el fin de protegerlos de los ataques.