Funcionarios estadounidenses revelaron que Irán es incapaz de localizar y retirar todas las minas que colocó en el estrecho de Ormuz, lo que le impide cumplir con las exigencias de Washington de abrir por completo la vía navegable al tráfico marítimo.
Esta limitación técnica surge en un momento crítico: este fin de semana, negociadores iraníes y una delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente JD Vance se reúnen en Islamabad para conversaciones de paz, mientras la administración Trump condiciona cualquier alto el fuego a la “apertura completa, inmediata y segura” del estrecho.
Irán desplegó las minas el mes pasado con pequeñas embarcaciones, poco después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Junto con la amenaza de ataques con drones y misiles, las minas redujeron drásticamente el paso de petroleros y otros buques, elevando los precios globales de la energía y convirtiéndose en la principal carta de negociación de Teherán.
Aunque Irán mantuvo un corredor limitado para buques que pagan peaje y el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos ha emitido advertencias y publicado mapas de rutas supuestamente seguras, esas vías son restringidas. Según funcionarios estadounidenses, Irán minó el estrecho de forma desordenada, sin registrar con precisión la ubicación de cada mina. Algunas de ellas, además, se han desplazado o derivado desde su posición original.
Eliminar minas marítimas resulta mucho más complejo que colocarlas. Irán carece de la capacidad técnica para retirarlas con rapidez, incluso las que él mismo sembró. Funcionarios de Washington indicaron que el comentario del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sobre “limitaciones técnicas” se refiere precisamente a esta incapacidad para localizar y despejar el campo de minas.
Araghchi se encuentra ya en Islamabad para las reuniones del sábado con Vance, donde la cuestión de la reapertura segura y rápida del estrecho se perfila como uno de los puntos centrales de discusión.
El presidente Trump, en una publicación en redes sociales el martes, vinculó una posible pausa de dos semanas en la guerra a la apertura total del estrecho. Pese a los ataques estadounidenses contra la marina iraní, que hundieron buques y destruyeron bases navales, Irán conserva cientos de pequeñas embarcaciones con las que puede seguir colocando minas o hostigando el tráfico.
Antes incluso de comenzar el minado, una amenaza pública de un alto mando de la Guardia Revolucionaria el 2 de marzo anunció el cierre del estrecho y advirtió que Irán incendiaría cualquier buque que intentara cruzarlo. Días después se iniciaron las operaciones de siembra de minas, que Estados Unidos describió en ese momento como lentas e ineficientes.
Washington tampoco tiene certeza exacta sobre el número total de minas ni sus ubicaciones precisas, debido a la dificultad para rastrear las pequeñas embarcaciones usadas en el despliegue.
Hasta ahora, el estrecho permanece parcialmente operativo bajo las limitaciones impuestas por el propio Irán.