El Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, pidió el miércoles que se tomen medidas “decisivas” para hacer frente al reciente aumento de los casos y las muertes por COVID-19 en el país, informó la agencia de noticias Xinhua.
“La pérdida de más de 500 vidas en un día y el dolor de sus familias, así como el contagio de decenas de miles de personas con sus enfermedades y sus problemas médicos, son realmente muy dolorosos… por lo que tenemos deberes para enfrentarnos a ello”, dijo Jamenei.
Alabó el plazo de una semana dado por el presidente iraní para tomar decisiones sobre la cuestión del resurgimiento de casos de coronavirus, diciendo que “hay que decidir y actuar con decisión”.
Jamenei también subrayó la necesidad de ampliar las pruebas de diagnóstico y pidió al gobierno y a las compañías de seguros que pongan a disposición de toda la población pruebas de diagnóstico gratuitas.
Además, las vacunas, ya sean importadas o de producción nacional, deben suministrarse con seriedad y ponerse a disposición de toda la población, subrayó.
Irán, que lleva meses luchando contra el peor brote de COVID-19 en Oriente Medio, registró el miércoles 42.541 nuevos casos, lo que eleva el total de infecciones en el país a 4.281.217.
Según el Ministerio de Salud y Educación Médica de Irán, la pandemia se ha cobrado hasta ahora 95.647 vidas en el país, después de que se registraran 536 nuevas muertes en las últimas 24 horas. Se calcula que los números reales podrían ser mayores debido a que la República Islámica solo cuenta como cifras oficiales a los pacientes que son diagnosticados dentro de los hospitales, más no las personas que son tratadas dentro de sus domicilios.
El mes pasado, Irán anunció que volvería a imponer restricciones al coronavirus en las principales ciudades debido a la propagación de la variante Delta.
En una clara señal de la magnitud del brote, decenas de altos funcionarios han caído enfermos. Al menos 30 legisladores han dado positivo en los últimos meses y algunos han muerto.
Entre las muertes más destacadas en Irán a causa del coronavirus se encuentran un miembro del consejo que asesora al ayatolá, un antiguo embajador, un diputado recién elegido, un asesor de Zarif y un diputado reelegido.
El nuevo presidente de Irán, Ebrahim Raisi, prometió recientemente que su gobierno iniciaría la vacunación rápida contra el COVID-19 en el país.