Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán terminaron de madrugada en Islamabad sin un pacto, después de que Teherán rechazara la exigencia de Washington de comprometerse a no desarrollar un arma nuclear. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, dijo que la ronda concluyó tras 21 horas de contactos y dejó sobre la mesa la última propuesta de su país.
“Pero el hecho simple es que necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear y de que no buscarán las herramientas que les permitirían lograr rápidamente un arma nuclear”, declaró Vance ante la prensa. “Ese es el objetivo central del presidente de Estados Unidos. Y eso es lo que hemos intentado lograr a través de estas negociaciones”.
El vicepresidente afirmó que habló con Donald Trump “media docena de veces, una docena de veces, en las últimas 21 horas” y que también mantuvo contactos con el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos.
Desde un podio con dos banderas estadounidenses, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, añadió: “Estuvimos constantemente en comunicación con el equipo porque negociábamos de buena fe. Y nos vamos de aquí con una propuesta muy simple, un método de entendimiento que es nuestra oferta final y mejor. Veremos si los iraníes la aceptan”.
Trump había dicho que suspendería los ataques contra Irán durante dos semanas, pero Vance no precisó qué ocurrirá cuando expire ese plazo ni si el alto el fuego seguirá vigente. Las conversaciones terminaron días después del anuncio de esa tregua de dos semanas, mientras la guerra entraba en su séptima semana tras dejar miles de muertos y alterar los mercados globales.
Aunque la reunión principal acabó sin acuerdo, dos funcionarios paquistaníes dijeron que las conversaciones entre los jefes de delegación se reanudarán después de un receso. Según esas fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a informar a la prensa, algunos técnicos de ambos equipos seguían reunidos.
En paralelo, el ejército estadounidense informó que dos destructores transitaron por el estrecho de Ormuz, bajo control iraní, antes del inicio de las labores de limpieza de minas, algo inédito desde el comienzo de la guerra. Los medios estatales iraníes, sin embargo, aseguraron que el mando militar conjunto lo negó.
Ormuz y las exigencias cruzadas tensan la negociación
Mientras continuaban los contactos y se acercaban las 2 de la madrugada en Islamabad, Trump dijo a periodistas: “Estamos barriendo el estrecho. Que hagamos un acuerdo o no me da igual”. También calificó las negociaciones de “muy profundas”. La televisión estatal iraní señaló, por su parte, “diferencias serias”.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por Vance y la iraní por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. Con la participación de Pakistán, ambas partes discutieron cómo avanzar en el alto el fuego, ya bajo presión por las discrepancias de fondo y por los ataques israelíes contra Hezbolá en el Líbano, donde el ministerio de salud reportó más de 2.000 muertos.
La agencia estatal iraní informó que las conversaciones tripartitas comenzaron después de que se cumplieran condiciones previas exigidas por Teherán, incluida una reducción de los ataques israelíes en el sur del Líbano.
La delegación iraní dijo además a la televisión estatal que presentó “líneas rojas” en sus reuniones con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, entre ellas una compensación por los daños causados por los ataques estadounidenses e israelíes que iniciaron la guerra el 28 de febrero y la liberación de los activos congelados de Irán.
Antes de esta ronda, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, había dicho que Teherán llegaba a la mesa con “una profunda desconfianza” tras los ataques sufridos durante conversaciones anteriores. Araghchi, integrante de la delegación en Pakistán, sostuvo el sábado que su país estaba preparado para retaliar si era atacado de nuevo.
La propuesta iraní de 10 puntos exigía un fin garantizado de la guerra y buscaba el control sobre el estrecho de Ormuz. También incluía el cese de los combates contra los “aliados regionales” de Irán y pedía de forma explícita detener los ataques israelíes contra Hezbolá. La propuesta estadounidense, de 15 puntos, incluye limitar el programa nuclear iraní y reabrir el estrecho.
Ormuz sigue siendo la principal baza estratégica de Irán en la guerra. Por ese paso solía circular cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, en más de 100 buques al día, y desde el alto el fuego solo se han registrado 12 tránsitos.
El sábado, Trump escribió en redes sociales que Estados Unidos había comenzado a “limpiar” la zona. Más tarde, Cooper afirmó: “Hoy comenzamos el proceso de establecer un nuevo paso y pronto compartiremos esta vía segura con la industria marítima”. Un comunicado estadounidense añadió: “Fuerzas estadounidenses adicionales, incluidos drones submarinos, se unirán al esfuerzo de limpieza en los próximos días”.
La guerra ha causado al menos 3.000 muertos en Irán, 2.020 en el Líbano, 23 en Israel y más de una docena en estados árabes del Golfo, además de daños duraderos en la infraestructura de media docena de países de Oriente Medio. El control iraní sobre el estrecho ha cortado en gran medida la salida de petróleo y gas del golfo Pérsico hacia la economía global y ha disparado los precios de la energía.
El frente libanés complica el intento de alto el fuego
Funcionarios de la región dijeron que representantes de China, Egipto, Arabia Saudí y Qatar estaban en Islamabad para facilitar indirectamente las negociaciones. En Teherán, residentes dijeron a The Associated Press que se sentían escépticos, aunque esperanzados, después de semanas de ataques aéreos sobre un país de unos 93 millones de habitantes.
“La paz por sí sola no es suficiente para nuestro país porque hemos sido golpeados muy duro, ha habido costos enormes”, dijo Amir Razzai Far, de 62 años. El papa León XIV denunció la “ilusión de omnipotencia” que alimenta la guerra.
El contacto directo entre Estados Unidos e Irán no tenía un antecedente similar desde la Revolución Islámica de 1979. El precedente más cercano había sido en 2013, cuando Barack Obama llamó al recién elegido Hassan Rouhani para hablar del programa nuclear iraní. Después llegaron las reuniones entre John Kerry y Mohammad Javad Zarif durante las negociaciones que condujeron al acuerdo nuclear de 2015, un proceso que se extendió durante más de un año.
La ronda actual reunió a Vance, descrito como un reacio defensor de la guerra y con poca experiencia diplomática, y a Ghalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria de Irán y autor de algunas de las declaraciones más incendiarias de su país desde el inicio de los combates. Vance había advertido a Irán que no intentara “jugar con nosotros”.
En paralelo, Israel continuó con los ataques en el Líbano después de afirmar que allí no existe alto el fuego, una valoración que Irán y Pakistán han cuestionado. La oficina del presidente libanés, Joseph Aoun, informó que las negociaciones entre Israel y Líbano comenzarán el martes en Washington, después de que Israel autorizara de forma sorpresiva esos contactos pese a la falta de relaciones oficiales entre ambos países.
Mientras miles de personas protestaban el sábado en el Líbano contra esas conversaciones, el primer ministro Nawaf Salam anunció que había pospuesto un viaje previsto a Washington “a la luz de las actuales circunstancias internas”. Según se indicó, su ausencia no debería afectar la primera ronda, que se espera a nivel de embajadores.
Israel quiere que el gobierno libanés asuma la responsabilidad de desarmar a Hezbolá, como preveía el alto el fuego de noviembre de 2024. El grupo se ha mantenido durante décadas pese a los intentos por reducir su fuerza. Se sumó a la guerra en apoyo a Irán en los primeros días de la guerra e Israel respondió con ataques aéreos y una invasión terrestre.
El mismo día en que se anunció el alto el fuego con Irán, Israel bombardeó Beirut y mató a más de 300 personas en la jornada más mortífera en el Líbano desde el comienzo de la guerra, según el ministerio de salud del país.