Alexéi Lijachov, director general de la corporación estatal rusa Rosatom, afirmó este lunes que la compañía podría empezar a enviar de regreso a sus especialistas a la central nuclear de Bushehr, en Irán, a mediados de julio, siempre que la situación en la zona continúe estable. Según explicó, Rosatom acordó con los organismos de seguridad iraníes el calendario y los procedimientos para el retorno del personal ruso.
“La situación en la central nuclear de Bushehr está tranquila en este momento, de modo que, si esta situación continúa, comenzaremos a restablecer el número de trabajadores a su nivel habitual a mediados de julio”, dijo Lijachov a periodistas al margen del foro Innoprom, que se celebra en la ciudad rusa de Ekaterimburgo. La empresa, encargada de construir dos nuevas unidades en Bushehr, evacuó a cientos de trabajadores tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.
Rosatom prevé reanudar el despliegue de personal ruso en Bushehr a mediados de julio si la situación de seguridad en la central nuclear iraní continúa estable.
El eventual regreso de los especialistas nucleares rusos coincide en el calendario con la reanudación de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos. De acuerdo con un informe publicado en medios saudíes, Pakistán será sede el 11 de julio de una nueva ronda de contactos entre Washington y Teherán. Fuentes oficiales citadas por esos medios indicaron que el próximo encuentro se centrará en tres asuntos principales: las sanciones estadounidenses contra Teherán, los fondos iraníes congelados y el programa nuclear iraní.
La nueva ronda llega después de otros dos encuentros celebrados el mes pasado en Suiza y el martes y miércoles últimos en Doha. A ello se suman meses de contactos indirectos entre Washington y Teherán, orientados a contener la escalada y a reabrir la vía negociadora sobre el programa nuclear, en un contexto marcado por las diferencias persistentes sobre el levantamiento de sanciones y las garantías reclamadas por ambas partes.
Menos de una semana antes de la reanudación de las conversaciones, la agencia iraní Tasnim informó de que participantes en una procesión lanzaron piedras contra una imagen de Trump, en un acto que la agencia vinculada al régimen describió como una “lapidación simbólica del demonio”. En paralelo, fue desplegada una gran pancarta con la frase: “Mataremos a Trump”, sobre un fondo compuesto por cientos de imágenes de Jamenei y banderas rojas de venganza.
Altos cargos del aparato de seguridad iraní también utilizaron el funeral para difundir mensajes beligerantes, pese a los contactos diplomáticos que avanzan en segundo plano. El portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akrami Nia, aseguró que su país se encuentra “en plena disposición” y agregó: “Hemos aprovechado el alto el fuego para mejorar nuestras capacidades de combate”.