La fiscalía belga presentó cargos penales contra tres mohel judíos de Amberes, detenidos el verano pasado en una redada, al considerar que ya dispone de pruebas suficientes para obtener una condena por la práctica de circuncisiones rituales.
La decisión provocó una reacción inmediata de Israel y de Estados Unidos, que denunciaron el caso en términos especialmente duros. En una publicación en X, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, calificó la acusación de “letra escarlata para la sociedad belga”.
“Con este acto, Bélgica se une a una breve y vergonzosa lista, junto con Irlanda, de países que utilizan el derecho penal para procesar a judíos por practicar el judaísmo”, escribió Sa’ar.
También el embajador estadounidense en Bélgica, Bill White, condenó la medida y la definió como “una mancha vergonzosa para Bélgica”. “El procesamiento de estas figuras religiosas (mohels), uno de los cuales es estadounidense, es INCORRECTO y no será tolerado”, escribió. “El mundo considerará ahora a Bélgica como antisemita. Hasta que esto se resuelva, no hay forma de evitarlo”.
White añadió que la Administración Trump espera que el Gobierno belga trabaje de inmediato con los dirigentes judíos para encontrar una salida al caso.
Los tres mohels fueron arrestados en Amberes en mayo del año pasado, bajo sospecha de haber practicado de forma ilegal circuncisiones rituales judías. La legislación belga establece que todos los procedimientos médicos deben ser realizados por un médico colegiado.
Tras aquellas detenciones, representantes de la comunidad judía denunciaron que las redadas no eran un hecho aislado, sino parte de una campaña más amplia de intimidación contra figuras religiosas judías en Bélgica.