AeroVironment dio a conocer en la AAAA 2026 el MAYHEM 10, un dron de efectos lanzados concebido para reunir en una sola plataforma misiones de ISR, guerra electrónica, relevo de comunicaciones y ataque. El sistema, clasificado en el Grupo 2, fue planteado como una herramienta flexible para unidades del Ejército de Estados Unidos que necesitan operar en profundidad dentro de entornos disputados, con un alcance de 100 kilómetros y una autonomía de 50 minutos.
La compañía sitúa al nuevo aparato dentro del impulso del Ejército por expandir el empleo de efectos lanzados, una capacidad que la fuerza considera central para extender alcance, letalidad y supervivencia. En ese marco, MAYHEM 10 busca ocupar un espacio distinto al de las municiones merodeadoras de un solo uso: no está ligado a una única misión ni a una sola configuración, sino que parte de una arquitectura adaptable para responder a cambios rápidos en amenazas, cargas útiles y tácticas.
Launched Effects
— Counter Unmanned Systems (@CUAS_NEWS) April 15, 2026
MAYHEM 10, an autonomous, platform-agnostic and multi-role launched effect is the latest offering from AeroVironment (@aerovironment) that is designed to support wide range of mission effects, including ISR, EW, decoy, communications relay, and precision strike.… pic.twitter.com/KvGbmInRf3
El vehículo pesa 29 libras, mientras que la ronda completa llega a 42 libras e incorpora una bahía modular de carga útil de 10 libras. AeroVironment informa una velocidad de crucero de 80 millas por hora, una velocidad máxima superior a 120 millas por hora, un techo de 15.000 pies, una altitud operativa nominal de 650 pies AGL y un tiempo de ensamblaje y preparación para el lanzamiento inferior a cinco minutos. Esas características lo ubican entre una munición merodeadora transportable y un UAS táctico de mayor tamaño, con la intención de dar a pequeñas unidades y formaciones de aviación un recurso compacto, rápido y de alcance relevante.
La clave del diseño está en la sección delantera desmontable de carga útil. En lugar de quedar atado a una ojiva fija, el sistema admite una interfaz publicada para integración de terceros, de modo que el mismo fuselaje puede llevar sensores EO/IR para ISR, paquetes de guerra electrónica, módulos de señuelo y engaño, equipos de relevo de comunicaciones o cargas letales de ataque. Durante la presentación también se indicó que MAYHEM 10 puede aceptar la ojiva multifunción Javelin ya asociada con la familia Switchblade 600, lo que le abriría una función antiblindaje frente a tanques y otros objetivos endurecidos sin exigir una cadena de control o un lanzador distintos.
Esa modularidad cambia el uso táctico del dron. Una unidad podría desplegar un aparato como señuelo, otro como nodo ISR para confirmar un objetivo, un tercero como relevo de comunicaciones sobre terreno complicado y un cuarto para ejecutar el ataque, todo dentro de una arquitectura común. En un escenario donde las frecuencias, las firmas de los blancos y la conducta de las defensas antiaéreas pueden variar en cuestión de días, esa versatilidad aparece como uno de los rasgos centrales del sistema.
One System. Multiple Effects.
— AV (@aerovironment) April 15, 2026
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AeroVironment sostiene además que la plataforma incorpora un procesador habilitado con inteligencia artificial para reconocimiento automático de objetivos y autonomía colaborativa. A eso suma GPS M-Code, fusión PNT alternativa, enlace de datos Silvus y una red mallada segura MANET, pensada para sostener el control en condiciones de interferencia, suplantación, comunicaciones degradadas y navegación denegada. La gestión se realiza mediante la tableta Tomahawk Grip y la interfaz AV_Halo COMMAND, con interoperabilidad basada en STANAG 4586/RAS-A e integración nativa de Cursor-on-Target con TAK/ATAK, un punto que apunta a facilitar su incorporación a flujos de trabajo digitales ya presentes en el ámbito táctico del Ejército.
La propuesta incluye también distintas formas de lanzamiento. La ficha técnica difundida por la empresa contempla empleo aéreo desde helicópteros Black Hawk y Apache, además de futuras plataformas de la clase FLRAA. A la vez, prevé lanzamiento terrestre fijo o montado y uso marítimo desde buques de superficie o submarinos. Esa amplitud permitiría, por ejemplo, que un helicóptero proyecte sensores o cargas letales a unos 100 kilómetros por delante sin internarse más en la zona de amenaza, o que una fuerza terrestre use el mismo sistema para observar sobre el terreno, atacar blancos de oportunidad o tender un puente temporal de comunicaciones.
La empresa no lo presenta solo como un vector individual, sino como una capacidad de ataque colaborativo. Según AeroVironment, el sistema puede emplearse de forma aislada o en grupos coordinados para ampliar cobertura, saturar o confundir defensas y ejecutar efectos en paralelo. Ejecutivos de la compañía señalaron a reporteros que los algoritmos de autonomía ya fueron probados en laboratorio junto con Applied Intuition, aunque las demostraciones de vuelo de tipo enjambre a mayor escala todavía no se han realizado.
Desde la perspectiva operativa, el dron fue planteado como una manera de ampliar el poder de combate sin exponer tripulaciones ni concentrar plataformas de alto valor. Las unidades de aviación podrían usarlo para explorar corredores cubiertos por defensas antiaéreas o atacar blindados emergentes; las fuerzas de maniobra, para fijar al enemigo con ISR o guerra electrónica antes de transferir a efectos letales; y los equipos marítimos, como activo de exploración o ataque de baja firma. La lógica que atraviesa ese planteo es acelerar el ciclo de observación, decisión y acción mientras helicópteros, vehículos o embarcaciones permanecen más lejos de los envolventes de amenaza.
El componente industrial también forma parte del mensaje de lanzamiento. AeroVironment afirma que diseñó el sistema para una producción escalable de hasta 240 unidades por mes y que la producción inicial de baja cadencia comenzará este año, con aumentos en función de la demanda. Hasta ahora no se han anunciado pedidos del Pentágono. Aun así, el debut de MAYHEM 10 aparece alineado con el reciente contrato del Ejército por$186 millones para sistemas Switchblade de nueva generación y con la expansión más amplia de los efectos lanzados como parte del modelo de combate que busca el servicio.