El Consejo de Ministros de Bélgica evalúa aprobar un paquete de defensa antiaérea terrestre valorado en 3.100 millones de euros, centrado en la adquisición de diez baterías NASAMS de medio alcance y veinte sistemas Skyranger de corto alcance. La decisión podría tomarse antes de la Cumbre de la OTAN prevista en Ankara los días 7 y 8 de julio.
El programa busca reconstruir una capacidad de misiles tierra-aire que Bélgica perdió tras los recortes militares aplicados después de la Guerra Fría. El paquete forma parte de una asignación más amplia de 4.000 millones de euros destinada a recuperar la defensa antiaérea terrestre, aunque todavía no incluye la futura capa de largo alcance, cuya adquisición está prevista a partir de 2029.
Bélgica evalúa un paquete antiaéreo terrestre centrado en diez baterías NASAMS y veinte sistemas Skyranger, dentro de un programa destinado a recuperar capacidades de defensa perdidas tras la Guerra Fría.
El contrato asociado al NASAMS se estima en 1.200 millones de euros. El resto de los fondos se destinaría a la compra, integración y apoyo de los sistemas Skyranger, aunque el gobierno aún no ha publicado un desglose detallado sobre los costos de lanzadores, radares, misiles, vehículos de apoyo, entrenamiento, infraestructura o mantenimiento.
Bélgica prevé recurrir a acuerdos marco neerlandeses ya vigentes, en lugar de abrir una licitación nacional independiente. Esta vía permitiría contratar sistemas compatibles con los utilizados por los Países Bajos, que ya operan NASAMS y Patriot.
NASAMS, AMRAAM y compatibilidad con los F-35 belgas

El NASAMS es un sistema desarrollado por la noruega Kongsberg Defence & Aerospace y la estadounidense Raytheon. Una batería estándar suele integrar un radar AN/MPQ-64 Sentinel o un sensor equivalente, un centro de distribución de fuego, entre tres y seis lanzadores, y contenedores con seis misiles cada uno. El sistema puede emplear interceptores AIM-120 AMRAAM, AMRAAM-ER o AIM-9X Sidewinder.
La opción belga apunta al AIM-120 AMRAAM, misil que también equipa a sus cazas F-35. Su empleo tanto en plataformas aéreas como terrestres permitiría mantener un inventario común para almacenamiento, inspección, mantenimiento y formación del personal encargado de su manipulación.
La elección del interceptor es uno de los puntos de fricción dentro de la coalición de gobierno. El partido socialdemócrata flamenco Vooruit cuestiona la dependencia de misiles estadounidenses y ha planteado como alternativa el IRIS-T SLM alemán, que utiliza un misil europeo. La compra también recibió una observación desfavorable de los inspectores de finanzas debido a la falta de un desglose presupuestario completo.
El primer ministro Bart De Wever y el ministro de Defensa, Theo Francken, defienden la adquisición del NASAMS bajo el argumento de que el sistema ya figura en la planificación militar pública de Bélgica y es compatible con la defensa antiaérea neerlandesa.
Capas de defensa antiaérea y protección de infraestructura crítica

El NASAMS ofrece un alcance máximo aproximado de entre 25 y 40 kilómetros, por lo que no sustituye a un sistema de largo alcance. Bélgica planea adquirir tres baterías de esa categoría a partir de 2029. Entre los candidatos figuran el SAMP/T NG, equipado con misiles Aster, y el Patriot PAC-3.
La planificación militar belga identifica como puntos prioritarios el puerto de Amberes, los corredores ferroviarios hacia Alemania, los centros logísticos, la infraestructura militar y otros activos nacionales críticos. Los planes de refuerzo de la OTAN dependen de puertos y redes de transporte belgas para trasladar personal, vehículos blindados, munición y suministros hacia el flanco oriental.
Los veinte sistemas Skyranger cubrirían la defensa de corto alcance frente a drones, helicópteros, aeronaves de vuelo bajo y otras amenazas próximas alrededor de bases, instalaciones logísticas e infraestructura crítica. Las diez baterías NASAMS aportarían la capa de medio alcance del programa, mientras que la futura compra de SAMP/T NG o Patriot PAC-3 definiría la capacidad de largo alcance.