China acusó a Estados Unidos de provocación después de que su destructor USS Milius ingresara en sus aguas territoriales en el mar de China Meridional cerca de las islas Paracel, y exigió a Washington que pusiera fin a estos actos.
El Ministerio de Defensa de China advirtió que, de no hacerlo, sufrirá graves consecuencias de incidentes imprevistos.
En respuesta, la Marina estadounidense declaró que el destructor estaba haciendo valer sus derechos y libertades de navegación, y reiteró su preocupación por las reclamaciones marítimas ilegales de China en la región, las cuales suponen una amenaza para la libertad de los mares, incluidas las libertades de navegación y sobrevuelo, el libre comercio y la libertad de oportunidades económicas para los países ribereños del mar de China Meridional.
Un enfrentamiento de dos días entre dos superpotencias
El enfrentamiento del viernes fue el segundo día consecutivo de tensiones entre China y Estados Unidos en el mar de China Meridional, que ha estado en el centro de las tensiones en los últimos años debido a las vastas extensiones de la zona que China reclama y que se solapan con las zonas económicas exclusivas de varios países, incluyendo Filipinas.

Trillones de dólares en comercio fluyen a través de esta vía marítima, lo que la convierte en una región clave para la economía global.
La presencia estadounidense en el mar de China Meridional
La Marina de EE. UU. ha declarado que sus fuerzas operan a diario en el mar de China Meridional. La postura de Washington es que esta es una región internacional y que tiene el derecho a realizar operaciones en estas aguas, mientras que China sostiene que estas aguas son suyas.
A medida que aumentan las tensiones entre estas dos superpotencias, se espera que la región siga siendo un punto de conflicto en los próximos meses.