El caza de la Segunda Guerra Mundial mantiene 159 ejemplares en vuelo y 152 preservados, sostenidos por excedentes de posguerra, restauraciones y redes de apoyo.
Cómo el excedente de posguerra permitió preservar cientos de Mustang
Con un registro que el sitio MustangsMustangs actualiza cada semana a partir de números de serie aportados por propietarios, aseguradoras, registros aeronáuticos y público, el último censo reúne 311 fuselajes completos. De ese total, 159 siguen aptos para volar, 66 forman parte de exhibiciones estáticas, 54 pasan por restauración activa, 29 están en almacenamiento prolongado y nueve no admiten una clasificación pública precisa dentro del registro público disponible hoy.
Aunque más de 8.000 de los cerca de 15.000 P-51 construidos durante la Segunda Guerra Mundial pertenecieron a la variante D, hoy solo una fracción mínima conserva presencia material y operativa en el mundo. La Commemorative Air Force calcula que existen 150 Mustang en condiciones de vuelo, en museos o en proceso de restauración, y recuerda además que apenas despega el 1 % de los 15.586 cazas fabricados entre 1941 y 1945.
Después del Día de la Victoria sobre Japón, miles de aparatos fueron declarados redundantes y salieron al mercado con precios muy bajos, de modo que algunos civiles pagaron apenas $3.500 por un Mustang y lo llevaron a granjas o circuitos de carreras. La War Assets Administration y la Reconstruction Finance Corporation administraron el almacenamiento, la venta y el desguace, mientras aerolíneas compraban DC-3 y C-54 y 117.210 aeronaves pasaban a la categoría de excedente.
Como el Mustang ocupó un lugar central en la victoria aliada y conservó prestigio histórico, museos, coleccionistas y operadores privados asumieron su preservación con más constancia que en otros cazas del periodo. Esa combinación de memoria bélica, abundancia inicial y acceso a células baratas amplió las posibilidades de supervivencia. También favoreció que varios ejemplares quedaran en vuelo y que otros permanecieran bajo resguardo en hangares privados o salas de exhibición.
Cifras y precios que explican la rareza actual del Mustang
- El recuento más reciente identifica 311 fuselajes completos de P-51 Mustang en todo el mundo.
- Del total, 159 vuelan, 54 pasan por restauración, 66 están en museos y 29 siguen en almacenamiento prolongado.
- Al final de la guerra, un P-51 excedente costaba $3.500, frente a 1.250 por un P-38 y 2.000 por un A-26.
- Controller.com sitúa el valor de mercado de un P-51D entre 3.000.000 y $5.000.000, aunque muchos avisos indican consultar precio.
- En 2023 salió a la venta un P-51D original y sin restaurar por $4,5 millones, junto con un gran lote de repuestos.
El motor Merlin convirtió al Mustang en escolta decisiva en Europa

Cuando James H. Kindelberger impulsó el proyecto en 1940, el prototipo quedó listo ese mismo año y realizó su primer vuelo el 26 de octubre. La configuración inicial usó el Allison V-1710, un motor sin turbocompresor ni sobrealimentador multietapa sujetos a restricciones de exportación. Esa decisión redujo el rendimiento a gran altitud y dejó al avión por debajo de lo que la guerra aérea europea pronto exigiría a un caza de escolta.
Tras las pruebas de 1942, el Rolls-Royce Mustang X sustituyó el Allison por un Merlin 65 con sobrealimentador de dos etapas e intercooler, y así elevó el rendimiento por encima de los 15.000 pies sin castigar la autonomía. Durante la guerra, pilotos de Mustang atribuyeron al modelo la destrucción de 4.950 aeronaves enemigas. De los P-51D, 1.600 fueron construidos en Dallas, 600 en Inglewood y 282 quedaron designados como Mustang IV en la RAF.
En esa variante final, la planta motriz entregaba 1.695 hp, equivalentes a 1.264 kW, y empujaba al caza hasta 437 mph, o 703 km/h, con una velocidad de crucero de 275 mph, equivalentes a 443 km/h. Con tanques externos, el alcance llegaba a 1.000 millas, o 1.609 km, y el techo de servicio alcanzaba 41.900 pies. A ello se sumaban diez cohetes de 5 pulgadas o 2.000 libras de bombas.
Mientras el National WWII Museum lo define como el estándar de referencia entre los cazas de la Segunda Guerra Mundial, la historia del Mustang también remite al pedido británico de P-40 Warhawk que North American Aviation rechazó para proponer un diseño propio. Ya con el apodo Little Friend, el avión llegó a Europa a finales de 1943 y devolvió eficacia a la campaña de bombardeo estratégico gracias a su velocidad, alcance, costo y potencia de fuego.
Del Reino Unido a América Latina: así se expandió el P-51 Mustang
Cuando la Octava Fuerza Aérea alcanzó el tramo final de 1944, 14 de sus 15 escuadrones de caza ya operaban Mustang, lo que muestra la rapidez con que el modelo desplazó a otros escoltas en Europa. Allí dominó el combate aéreo, destruyó cerca de 5.000 aeronaves enemigas y pudo cargar 1.000 libras de bombas y cohetes. En el Pacífico, los P-51 basados en Iwo Jima escoltaron a los B-29 en sus ataques contra Japón.
Aunque Estados Unidos y el Reino Unido fueron sus operadores principales a través de las Fuerzas Aéreas del Ejército y la Royal Air Force, el caza también se integró en la Commonwealth. La Real Fuerza Aérea Australiana recibió Mustang durante la guerra y la Commonwealth Aircraft Corporation fabricó 200 ejemplares bajo licencia. Canadá también lo empleó en escuadrones de la Real Fuerza Aérea Canadiense que actuaban dentro de la RAF y compartían ese frente europeo.
En Asia y Europa continental, la Fuerza Aérea de las Indias Orientales Neerlandesas recibió 40 aparatos para conflictos en Indonesia, mientras la Unión Soviética operó algunos fuera de la primera línea. Estados Unidos entregó además 50 P-51 a China antes del fin de la guerra, con servicio hasta mediados de la década de 1950. Bajo Lend-Lease, Australia recibió 100 P-51D-1-NA desmontados y la RAF incorporó unidades bajo la designación Mustang IV.
Antes del cierre de la posguerra inmediata, Nueva Zelanda pidió 320 unidades y recibió 30 en 1945, Suecia compró 157 y luego revendió parte de su flota a Israel y a países latinoamericanos, y Suiza incorporó 100 en 1948. Italia usó 48 Mustang entre 1948 y 1953, Sudáfrica voló 95 en Corea y Filipinas mantuvo el modelo hasta mediados de los años cincuenta. Algunos supervivientes actuales pasaron por varias de esas fuerzas aéreas.
Mercado, restauración y riesgos que amenazan al Mustang superviviente

Como la rareza del modelo elevó su valor patrimonial, Plane & Pilot destacó en 2023 la oferta del que se presentaba como el último P-51D original y sin restaurar del mundo, junto con la que se describía como la mayor reserva de repuestos para Mustang. Según ese anuncio, el lote incluía piezas capaces de llenar entre seis y ocho semirremolques. El precio pedido en Controller.com alcanzó $4,5 millones y después desapareció del mercado.
Según los datos agregados de Controller.com para aeronaves militares de pistón, un North American P-51D puede moverse entre 3.000.000 y $5.000.000, aunque en la práctica abundan los anuncios con la fórmula consultar precio. En 2015 apareció además en GlobalAir.com un P-51 hallado en un granero, con número de serie 44-84896. El aparato había sido fabricado en 1944, cerró su carrera militar en 1956 y antes pasó por almacenamiento en California.
Después de esa etapa, el avión fue vendido en el mercado civil por $867 a P. J. Murray, de Oxnard, California, y recibió la matrícula N5416V. Más tarde, la sucesión de Mr. Sholz fijó una oferta inicial de $150.000, aunque entonces circulaban estimaciones de entre 400.000 y 800.000 incluso sin motor. La comunidad en línea de GlobalAir.com calculaba, además, que una restauración completa exigiría al menos $1,5 millones.
Porque Estados Unidos, la Commonwealth británica y Sudáfrica sostienen sistemas globales de apoyo con piezas Merlin, experiencia de pilotos y asesoramiento de mecánicos, todavía vuelan cerca de 150 Mustang y otros 152 fuselajes completos permanecen preservados fuera de servicio. Aun así, el grupo apto para volar puede reducirse por la caída del número de pilotos, las políticas sobre combustibles y el envejecimiento de los motores. Su continuidad dependerá de apoyo financiero, técnico y educativo.