La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa publicó en abril de 2026 una Solicitud de Información —bajo el código DARPA-SN-26-33, con fecha límite el 15 de mayo— para explorar constelaciones autónomas de hasta 500 drones de los Grupos 1 al 3 integradas en contenedores militares estandarizados. El concepto apunta a convertir cada contenedor en un nodo autosuficiente capaz de almacenar, lanzar, recuperar, recargar y gestionar misiones sin intervención humana continua, lo que reduciría la dependencia de bases fijas y personal expuesto en teatros en disputa.
La arquitectura propuesta vincula los drones con contenedores compatibles con formatos militares estándar —tipo Conex, palés 463L o módulos Tricon— que actuarían como estaciones de lanzamiento y recuperación, fuentes de energía, nodos de cómputo de borde, repetidores de comunicaciones y gestores logísticos autónomos.
DARPA especifica operaciones de Nivel de Autonomía 4: la participación humana quedaría limitada a la definición de la misión, mientras el sistema ejecuta el ciclo completo de lanzamiento, ejecución, recuperación, diagnóstico y relanzamiento. Los drones deberían operar sin GPS, con comunicaciones de baja probabilidad de interceptación y capacidad de reconfiguración autónoma de misiones en entornos electromagnéticamente disputados.
La RFI exige datos concretos de ingeniería —tamaño, peso, potencia, tasa de lanzamiento, tasa de recuperación, tiempo de recarga— lo que indica que DARPA busca capacidades demostrables, no propuestas conceptuales. La resistencia de varios días, la construcción basada en componentes comerciales de bajo costo y el software de vuelo en formación con evitación de colisiones figuran entre los requisitos explícitos.
El interés operativo detrás de la solicitud se apoya en referentes recientes, como la Operación Spiderweb, ejecutada por Ucrania el 1 de junio de 2025, en la que se emplearon 117 drones ocultos en estructuras transportadas por camiones y lanzados cerca de bases aéreas rusas. Las autoridades ucranianas afirmaron que 41 aeronaves fueron alcanzadas, mientras evaluaciones posteriores de funcionarios estadounidenses estimaron unos 20 impactos y aproximadamente 10 destruidas. La operación demostró que puntos de lanzamiento encubiertos y móviles pueden eludir supuestos tradicionales sobre alcance y profundidad defensiva.
En el plano competitivo, medios estatales chinos presentaron el 25 de marzo de 2026 el sistema ATLAS, integrado en el vehículo de combate terrestre Swarm-2, con capacidad declarada para transportar y lanzar 48 drones de ala fija e intervalos de lanzamiento de tres segundos; un vehículo de mando adicional controlaría hasta 96 unidades en enjambre coordinado. La diferencia con el modelo estadounidense es de escala y profundidad: mientras ATLAS se centra en densidad de lanzamiento y control de enjambre, la RFI de DARPA exige que el mismo ecosistema contenerizado gestione también almacenamiento, preparación de misión, recuperación, repostaje, diagnósticos y relanzamiento repetible.
Una constelación de 500 drones del Grupo 1-3 podría operar segmentada en paquetes de misión diferenciados —reconocimiento, guerra electrónica, señuelos, retransmisión de comunicaciones, adquisición de objetivos, efectores de precisión— generando presión simultánea en múltiples ejes y obligando al adversario a extender recursos de defensa antiaérea, guerra electrónica y vigilancia sobre un área operativa más amplia. El teatro Indo-Pacífico, con sus largas distancias, geografía insular y redes chinas de negación de acceso, es el contexto implícito más evidente para esta arquitectura.