La flota F-35 de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantiene niveles bajos de disponibilidad pese a los esfuerzos de mantenimiento aplicados durante los últimos años. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental situó la tasa de plena capacidad operativa en el 28,5 % durante el año fiscal 2025.
La cifra mide el porcentaje de tiempo en que un avión puede cumplir todas las misiones asignadas. La disponibilidad general, que indica si una aeronave puede realizar al menos una de sus misiones, también siguió por debajo de los objetivos fijados por las fuerzas armadas.
La flota F-35 de EE. UU. registró una plena capacidad operativa del 28,5 % en 2025, una señal de que gran parte de los cazas no estuvo lista para cumplir todas sus misiones asignadas.
El deterioro fue especialmente visible en el F-35A de la Fuerza Aérea. Su tasa de disponibilidad general quedó en el 38,6 % en 2025, mientras que la plena capacidad operativa cayó del 38,1 % en 2021 al 24,6 % en 2025.

La Fuerza Aérea mantuvo mejores registros que la Armada y el Cuerpo de Marines durante los últimos cinco años, pero la tendencia general también fue descendente. La GAO indicó que desde 2020 el F-35 no ha alcanzado los mínimos de rendimiento exigidos.
En el caso de la Fuerza Aérea, responsables del servicio atribuyeron parte de la caída de 2025 a la incorporación de nuevos aviones con limitaciones de software. El problema está vinculado al paquete Technology Refresh 3, una actualización clave para la modernización del caza.
TR-3, repuestos y corrosión afectan la disponibilidad del F-35

El paquete TR-3 provocó la suspensión de entregas durante aproximadamente un año. Las entregas se reanudaron con una versión provisional del software, pero los aviones equipados con esta actualización quedaron inicialmente limitados a vuelos de entrenamiento básico y no estaban habilitados para misiones de combate.
La escasez de repuestos y los problemas de corrosión también afectaron la disponibilidad. Estos factores se suman a una cadena de mantenimiento que lleva años bajo presión por los costes, los tiempos de reparación y la dependencia de contratistas.
La Fuerza Aérea opera más de 500 F-35A, la mayor parte de una flota estadounidense que supera los 800 aviones entre sus tres variantes. Los planes oficiales contemplan la compra de unos 1.700 aparatos adicionales hacia mediados de la década de 2040, aunque las cifras podrían ajustarse por el coste de nuevos programas de combate aéreo.

El F-35A fue concebido como sucesor del F-16C/D en la Fuerza Aérea, con la expectativa de que sus necesidades de mantenimiento y costes operativos fueran comparables. Esa previsión no se cumplió: el mantenimiento del F-35A cuesta casi el doble y sus tasas de disponibilidad se mantienen por debajo de las del avión al que debía reemplazar.
Costes de sostenimiento y recortes de compras presionan el programa
Las dificultades también han influido en el ritmo de adquisiciones. La Fuerza Aérea llegó a prever compras de hasta 110 F-35A al año, pero los pedidos recientes se han reducido a rangos de entre 24 y 40 unidades anuales.

A esto se suman los retrasos en la modernización del Bloque 4, que debía ampliar las capacidades de combate y la integración de armamento. El programa sigue siendo central para la aviación táctica estadounidense, pero su sostenimiento absorbe cada vez más atención presupuestaria y operativa.
Un informe de diciembre de 2025 de la Oficina del Inspector General del Departamento de Defensa situó la disponibilidad de la flota en torno al 50 % y advirtió que los aviones no estaban disponibles para volar la mitad del tiempo. También señaló que los problemas de mantenimiento impedían cumplir los requisitos mínimos de servicio.
Ese informe cuestionó la supervisión del Pentágono sobre Lockheed Martin, contratista principal del programa, al indicar que no se le exigió de forma sistemática responsabilidad por el bajo rendimiento del mantenimiento. Las críticas en el Congreso ya habían aumentado en 2023, cuando el representante Rob Wittman calificó de preocupante que una flota relativamente nueva registrara una disponibilidad cercana al 55 %.
El F-35 sigue siendo el único caza de quinta generación occidental en producción y una plataforma central para la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines. Su baja disponibilidad, sin embargo, limita la cantidad real de aviones listos para operar y mantiene abierto el debate sobre el coste de sostener la flota en las cantidades previstas.