El Departamento de Guerra de Estados Unidos certificó el 12 de octubre a Bath Iron Works (BIW), astillero de General Dynamics en Maine, como capaz de construir un destructor Arleigh Burke adicional en el programa presupuestario de 2027. La decisión abre la posibilidad de elevar de uno a dos los buques encargados ese año, pero el pedido adicional todavía depende de la financiación del Congreso y de la adjudicación de un contrato.
El presupuesto naval propuesto para 2027 contempla un solo destructor, el DDG-150, cuya construcción se prevé adjudicar a Ingalls Shipbuilding, en Misisipi. En mayo, el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes propuso autorizar $500 000 000 para una segunda unidad. Antes de certificar a BIW, el Pentágono examinó su capacidad de producción, el cumplimiento de los plazos, la calidad de fabricación, la cadena de suministros y la estabilidad laboral.
Bath ya tiene once destructores contratados: siete se encuentran en construcción y otros cuatro esperan el inicio de los trabajos. Las entregas previstas se extienden hasta 2032. Aceptar otra unidad ampliaría una cartera que el astillero debe ejecutar en un contexto de retrasos persistentes en el programa Arleigh Burke.
Los plazos se han prolongado tanto en Bath como en Ingalls. Para los buques financiados entre 2000 y 2009 transcurrían, en promedio, cinco años desde la asignación presupuestaria hasta la entrega, frente a once años para unidades más recientes. En febrero de 2026, los retrasos previstos para los destructores Flight III oscilaban entre 22 y 58 meses. Bath entregó el USS John Basilone en julio de 2024 y el USS Patrick Gallagher en mayo de 2026, dos incorporaciones en más de dos años y medio.
Entre las dificultades figuran la escasez de trabajadores experimentados, los componentes que llegan fuera de plazo y la mayor complejidad de los nuevos buques. La variante Flight III integra el radar AN/SPY-6(V)1 y Aegis Baseline 10, aumenta la generación eléctrica de nueve a doce megavatios y requiere sistemas adicionales de refrigeración. Mantiene las 96 celdas de lanzamiento vertical Mk 41 de la clase, pero su equipamiento exige más trabajo de integración y pruebas.
La certificación permite que Bath opte al contrato de otro Flight III y mantenga la continuidad de su actividad industrial. No supone, por sí sola, un aumento inmediato de la flota: además de aprobar el gasto, Estados Unidos deberá reducir los tiempos de construcción para que los nuevos pedidos se conviertan en destructores operativos.










