Seis bombarderos B-2 fueron ubicados en Diego García mientras continúan los ataques aéreos de EE. UU. contra los hutíes en Yemen y aumenta la tensión con Irán.
Imágenes satelitales revelan un despliegue inusual de bombarderos furtivos
El miércoles 26 de marzo de 2025, imágenes satelitales analizadas por The Associated Press confirmaron la presencia de al menos seis bombarderos B-2 Spirit en Diego García, una base estadounidense en el océano Índico. Este despliegue, muy poco frecuente, ocurre en el contexto de una campaña aérea intensificada contra los hutíes en Yemen y el aumento de las tensiones con Irán.
El despliegue representa cerca de un tercio de la flota total de B-2 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y es inusualmente numeroso para operaciones fuera del país. Las misiones anteriores con este tipo de avión generalmente han incluido dos o tres unidades por despliegue.
Las aeronaves fueron identificadas en Camp Thunder Bay y su presencia sugiere que podrían ser utilizadas en misiones ofensivas de largo alcance, incluida la posibilidad de actuar contra instalaciones subterráneas iraníes o contra bases hutíes en Yemen, como ocurrió en operaciones anteriores.
El despliegue coincide con una intensificación de los ataques estadounidenses en Yemen, donde los bombardeos han alcanzado objetivos militares y urbanos en regiones bajo control hutí, en el marco de una campaña que, según la Casa Blanca, busca restablecer la libertad de navegación en el mar Rojo.
Datos relevantes sobre el B-2 Spirit y el contexto estratégico
- Los B-2 tienen capacidad nuclear y un coste estimado de 1.000 millones de dólares por unidad.
- generalmente operan desde la Base Aérea Whiteman, en Misuri, EE. UU.
- Han sido utilizados anteriormente en Kosovo, Afganistán, Irak, Libia y Yemen.
- Su presencia en Diego García permite un rango operativo que incluye Irán y Yemen.
- La campaña estadounidense bajo Trump ha incluido más de 200 ataques en un solo día.
La campaña aérea en Yemen se intensifica con decenas de víctimas
Los ataques aéreos estadounidenses contra objetivos hutíes en Yemen continuaron hasta el miércoles, con reportes de nuevas víctimas. Según los hutíes, cuatro personas murieron tras un presunto bombardeo sobre un “proyecto de agua” en el distrito de Mansuriyah, cerca de Hodeida. Otras zonas atacadas incluyeron Hajjah, Saada y Saná.
Los bombardeos estadounidenses, que comenzaron como respuesta a ataques hutíes contra la navegación internacional en el mar Rojo, han causado hasta la fecha al menos 65 muertes, según cifras publicadas por el propio movimiento rebelde. Estos ataques se enmarcan en la respuesta militar de la administración Trump a la escalada de tensiones regionales derivadas de la guerra entre Israel y Hamás.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que los ataques continuarán hasta que se garantice la libertad de navegación en la zona, afirmando que “Irán está increíblemente debilitado como resultado de estos ataques” y que se han eliminado líderes relevantes dentro de las fuerzas hutíes.
Hasta ahora, ni Estados Unidos ha identificado públicamente a los líderes atacados ni los hutíes han reconocido oficialmente la pérdida de figuras clave. Sin embargo, filtraciones en redes privadas apuntan a que un comandante de misiles de los hutíes fue blanco de las operaciones.
La presencia naval de EE. UU. se refuerza con más portaaviones y escuadrones
La Armada de Estados Unidos mantiene desplegado en la región al portaaviones USS Harry S. Truman, señalado como el principal vector de ataque contra posiciones hutíes. Según las fuerzas rebeldes, sus buques continúan siendo blanco de ataques con misiles y drones, aunque sin impactos confirmados.
La presencia del Truman será reforzada por el USS Carl Vinson, actualmente en Asia y en tránsito hacia Medio Oriente. El Pentágono también confirmó el envío de “escuadrones adicionales y otros activos aéreos”, sin especificar unidades ni fechas.
La Marina de EE. UU. ha descrito los ataques hutíes como los más intensos desde la Segunda Guerra Mundial, aunque no ha habido daños confirmados en sus buques. Desde noviembre de 2023, los hutíes han lanzado más de 100 ataques contra buques comerciales, hundiendo dos y causando al menos cuatro muertes.
La naturaleza prolongada de las operaciones ha elevado el perfil de la guerra, y la presencia simultánea de varios B-2 y dos portaaviones estadounidenses marca un nivel de despliegue no visto en la región desde crisis anteriores con Irán.
El uso del B-2 marca un cambio de enfoque en las operaciones en Yemen
El bombardero furtivo B-2 Spirit rara vez se despliega en combate, pero ya fue utilizado en Yemen en 2024 para atacar bases subterráneas hutíes. Su retorno a la región puede indicar un enfoque más agresivo y preciso, orientado a atacar infraestructuras críticas y blancos de alto valor.
Debido a su alto coste y su capacidad nuclear, el uso del B-2 suele reservarse para operaciones estratégicas. Su despliegue en Diego García lo posiciona a distancia operativa de Irán y Yemen, lo que genera especulaciones sobre posibles planes de ataque a instalaciones nucleares iraníes, aunque no hay confirmación oficial.
La campaña actual liderada por EE. UU. parece más amplia que la implementada bajo el mandato de Joe Biden. A diferencia de ataques anteriores centrados en plataformas de lanzamiento, la operación actual apunta también a personal y centros urbanos, con el uso de armamento de mayor precisión y poder destructivo.
Además, los hutíes afirman haber derribado otro dron MQ-9, en una muestra de que la guerra continúa intensificándose en múltiples frentes, incluyendo el espacio aéreo.
La tensión regional se agrava con vínculos entre Irán y los hutíes
El grupo rebelde hutí, respaldado por Irán, ha intensificado sus ataques en el mar Rojo, con amenazas dirigidas a buques israelíes y a intereses occidentales en la región. Aunque el grupo no ha definido con claridad qué constituye un objetivo israelí, sus acciones han ampliado el alcance de la guerra a nivel marítimo internacional.
Desde fines de 2023, los hutíes han lanzado misiles y drones contra Israel, además de atacar barcos comerciales y militares, generando una respuesta coordinada de Estados Unidos y sus aliados. En medio de una prolongada guerra civil en Yemen, el movimiento ha ganado notoriedad regional al desafiar abiertamente a potencias extranjeras.