El buque de apoyo de Operaciones Especiales de Estados Unidos, MV Ocean Trader fue identificado en Diego García, en el océano Índico, según imágenes satelitales Sentinel-2 analizadas por el observador OSINT MT Anderson el 8 de mayo de 2026. El buque aparecía fondeado dentro de la laguna de la Naval Support Facility Diego García, junto al buque de transporte USNS Pililaau, al menos un destructor de clase Arleigh Burke y otros elementos de apoyo.
El avistamiento sitúa una plataforma marítima de baja visibilidad en una base utilizada por Estados Unidos para operaciones logísticas, aéreas, navales e ISR entre los teatros de CENTCOM e INDOPACOM. Diego García ofrece acceso al mar Arábigo, al golfo de Adén, a los accesos del golfo Pérsico y a las rutas marítimas del oeste del océano Índico. Su aislamiento, su laguna protegida y su infraestructura militar la convierten en un punto de apoyo útil para operaciones regionales prolongadas.
El Ocean Trader no es un buque de guerra convencional. Opera con apariencia de carguero civil roll-on/roll-off y suele navegar sin transmisiones AIS visibles. Su configuración permite apoyar operaciones especiales marítimas, coordinación ISR, operaciones con helicópteros, despliegue de lanchas de asalto, apoyo a nadadores de combate, mantenimiento de equipos y planificación de misiones desde aguas internacionales.
La identificación del buque se basó en rasgos compatibles con el Ocean Trader, entre ellos su cubierta de vuelo extendida, la doble superestructura, una sección de hangar en la cubierta superior y la geometría del casco asociada con el antiguo MV Cragside. El buque habría transitado cerca del canal de Suez el 13 de abril, lo que sugiere un desplazamiento desde el Mediterráneo hacia el oeste del océano Índico después de meses sin seguimiento público confirmado desde su despliegue en el Caribe a finales de 2025.
La llegada a Diego García coincide con una actividad militar elevada en el mar Rojo, el golfo de Adén, el mar Arábigo y el oeste del océano Índico. En esa zona se mantienen operaciones de seguridad marítima, ataques hutíes contra el tráfico comercial y tensiones vinculadas a Irán. Ningún comunicado oficial estadounidense ha confirmado la misión del buque, la composición de la fuerza embarcada ni una tarea operativa concreta asociada a su presencia en la base.
El Ocean Trader mide 193 metros de eslora, 26 metros de manga, tiene un calado de 5,6 metros y desplaza cerca de 20.980 toneladas. Fue construido originalmente como MV Cragside y convertido bajo un contrato de la Armada estadounidense adjudicado en noviembre de 2013 por $73 millones. Los requisitos del programa incluían capacidad para sostener 20 nudos, operar a más de 8.000 millas y mantener una autonomía de 45 días para 209 personas, entre personal de operaciones especiales y tripulación civil.
La conversión incorporó hangares para helicópteros, sistemas de combustible de aviación, instalaciones de lanzamiento para cuatro lanchas de asalto, talleres para drones, espacios para equipos de buceo, una instalación SCIF, una suite de comunicaciones, alojamiento ampliado y capacidad quirúrgica limitada. Estas modificaciones permiten que el buque funcione como una base marítima móvil para unidades de operaciones especiales sin depender de una instalación terrestre fija.
Su utilidad reside en combinar apoyo de aviación, comunicaciones, alojamiento, mantenimiento y despliegue de embarcaciones ligeras dentro de una plataforma con menor visibilidad pública que un buque anfibio o una concentración naval abierta. Frente a un destructor, ofrece más espacio e infraestructura para equipos especiales. Frente a una base terrestre, reduce la dependencia de acuerdos públicos de despliegue y permite reposicionamiento en teatros políticamente sensibles.
El historial público del Ocean Trader lo ha vinculado a zonas de actividad militar o de seguridad elevada. Ha sido observado en Omán, Seychelles, Somalia, El Pireo y el Caribe. En 2025 fue asociado a despliegues estadounidenses cerca de Venezuela, aunque varias afirmaciones sobre operaciones específicas permanecen sin verificación independiente y no deben tratarse como hechos confirmados.
La evaluación más prudente es que la presencia del MV Ocean Trader en Diego García indica el posicionamiento de una plataforma especializada de apoyo marítimo para fuerzas especiales en un punto logístico e ISR seguro del océano Índico. Su ubicación permite sostener operaciones de vigilancia, coordinación, interdicción marítima, respuesta a crisis o preparación de contingencias en una región que conecta el Mediterráneo oriental, el mar Rojo, el golfo de Adén, el mar Arábigo y los accesos al golfo Pérsico.
No hay base pública suficiente para afirmar que el buque participa en una misión ofensiva concreta ni que su despliegue esté vinculado a una operación específica contra Irán. Lo verificable es su probable presencia en Diego García, la coincidencia con otros activos navales estadounidenses y el valor operativo de la plataforma para misiones de baja visibilidad en un entorno regional inestable.