El presupuesto de defensa de Estados Unidos para el año fiscal 2027 reserva $16.800 millones para modernizar las capacidades de combate terrestre del Ejército y del Cuerpo de Marines, con una asignación centrada en mantener la eficacia de las fuerzas pesadas frente a drones, fuegos de precisión, guerra electrónica, vigilancia persistente y cadenas logísticas sometidas a presión.
La partida, incluida en el FY2027 Department of War Budget Overview Book, identifica al Poder Terrestre como uno de los ejes de la modernización militar estadounidense y concentra una parte relevante de ese esfuerzo en tres programas: el Armored Multi-Purpose Vehicle (AMPV), el carro de combate M1E3 Abrams y el XM30 Mechanized Infantry Combat Vehicle. De este modo, la orientación del gasto apunta a una transformación de la guerra acorazada y no a su reducción, mediante vehículos diseñados para operar en entornos más disputados, con conexión digital y con mayores exigencias de supervivencia.
Dentro de esa cartera, el documento asigna $1.200 millones al AMPV, $474 millones al Abrams M1E3 y $547 millones al XM30 MICV. A su vez, la lógica del presupuesto no se limita al sostenimiento de plataformas antiguas, sino que desplaza recursos hacia adquisiciones, investigación y desarrollo, y capacidad industrial, porque el Departamento declara como objetivo alinear capacidades con amenazas, reformar procesos de compra, ampliar la producción y acelerar la incorporación de tecnologías emergentes.
El AMPV aparece como el componente más inmediato de ese proceso, puesto que ya atraviesa la transición del desarrollo al despliegue. El Ejército lo define como el reemplazo de la familia M113, que representa cerca del 30 % de los vehículos de cadenas de los Armored Brigade Combat Teams. Por esa razón, el nuevo sistema busca corregir deficiencias del M113 en supervivencia, protección, movilidad y potencia, además de facilitar la incorporación de tecnologías futuras y de la red del Ejército.
Aunque no cumple la función de un tanque ni la de un vehículo de combate de infantería, el AMPV ocupa un lugar central en la capacidad de maniobra de las brigadas acorazadas. Sus variantes están destinadas a transporte general, mando de misión, atención médica, evacuación médica y portamortero. Esa combinación cubre necesidades de mando y control, evacuación blindada de bajas, apoyo de fuego indirecto y sostenimiento del ritmo operativo junto a formaciones Abrams y Bradley. Por ello, en un conflicto de alta intensidad, esos vehículos de apoyo quedan expuestos al mismo entorno de vigilancia y ataque que los sistemas de primera línea.
El M1E3 Abrams corresponde al componente de mayor peso estratégico dentro de la modernización. En septiembre de 2023, el Ejército anunció el cierre del programa M1A2 SEPv4 y la apertura del desarrollo del M1E3 como respuesta a los límites del diseño actual del Abrams. La decisión parte de una evaluación oficial según la cual el carro ya no puede seguir incorporando nuevas capacidades solo mediante incrementos de peso.
La futura variante deberá reducir la carga de sostenimiento y, al mismo tiempo, mejorar la movilidad, la supervivencia y la capacidad de modernización. Para ello, el plan contempla integrar tecnologías seleccionadas del SEPv4 con estándares de arquitectura abierta modular, con el fin de acelerar la incorporación de mejoras y reducir exigencias logísticas y de recursos. Después de varias modernizaciones que elevaron la protección, los sensores y la electrónica a costa de sumar peso y complejidad, el M1E3 busca reducir la presión sobre combustible, transporte y mantenimiento mediante una combinación de blindaje pasivo, protección activa, arquitectura electrónica, gestión energética a bordo y márgenes para futuras mejoras.
El XM30, destinado a sustituir al M2 Bradley, completa el núcleo del esfuerzo. El Ejército sostiene que el programa debe aumentar la letalidad, mejorar la supervivencia del vehículo y de sus tripulantes y ofrecer capacidad de crecimiento más allá de los límites físicos y económicos del Bradley. Para ello, adjudicó contratos de prototipos a General Dynamics Land Systems y American Rheinmetall Vehicles, dentro de un esquema basado en competencia, arquitectura abierta modular e incorporación progresiva de nuevas tecnologías.
La función prevista del XM30 supera la de un relevo directo del Bradley. El vehículo está pensado para transportar infantería al combate y actuar al mismo tiempo como sensor, tirador y nodo conectado en red dentro de las formaciones acorazadas. En consecuencia, su desarrollo contempla mayor letalidad, más protección, vetrónica avanzada, sistemas de misión abiertos y una modernización más sencilla durante su vida útil, en un entorno en el que los sensores, la guerra electrónica, la protección activa, los sistemas antidrones y la cooperación entre plataformas tripuladas y no tripuladas evolucionan con más rapidez que los ciclos tradicionales de adquisición.
El paquete de Poder Terrestre también abarca la modernización del Cuerpo de Marines, aunque con un enfoque distinto, orientado a una fuerza expedicionaria naval más móvil. El documento presupuestario incluye inversiones en el Advanced Reconnaissance Vehicle, el sostenimiento del Amphibious Combat Vehicle, la variante ACV-30 con torre, hasta 360 variantes del JLTV A2, el Navy/Marine Expeditionary Ship Interdiction System, la modernización de la artillería y Organic Precision Fires. Así, la categoría presupuestaria no se concentra solo en las brigadas pesadas del Ejército, sino también en adaptar los sistemas terrestres de los Marines a operaciones distribuidas, bases expedicionarias avanzadas, negación marítima y combate en litorales disputados.
El alcance del plan depende también de la base industrial. La producción del AMPV exige mantener la fabricación de vehículos de cadenas a gran escala, mientras que el M1E3 y el XM30 requerirán inversiones en blindajes, sistemas de potencia, sensores, software, protección activa e integración de torretas. De este modo, la señal presupuestaria alcanza tanto a los fabricantes principales como a la red de proveedores de la industria acorazada.
El riesgo para el Ejército estará en contener el crecimiento de requisitos, sobre todo en los programas XM30 y M1E3, en los que más protección, sensores y sistemas electrónicos pueden traducirse en más peso, mayores costos y retrasos en los calendarios. Según la lógica del propio presupuesto, el desafío será entregar vehículos más aptos para sobrevivir y para modernizarse sin repetir el patrón de plataformas cada vez más pesadas y más difíciles de desplegar, sostener y actualizar.
La solicitud de $16.800 millones indica que Washington sigue considerando indispensables las fuerzas terrestres acorazadas, aunque bajo una premisa distinta: rediseñarlas para un campo de batalla en el que drones, ataques de precisión, guerra electrónica y presión logística condicionan cada movimiento. Dentro de ese esquema, el AMPV, el M1E3 Abrams y el XM30 forman parte de una misma reconfiguración de la brigada acorazada como sistema de combate más resiliente, conectado y adaptable.