La Armada de Estados Unidos adjudicó a Ingalls Shipbuilding, de HII, una ampliación contractual de $99 000 000 para realizar pruebas de sistemas y ensayos de mar del USS Lyndon B. Johnson (DDG-1002). El buque, tercero y último de la clase Zumwalt, se encuentra en proceso de adaptación para transportar misiles hipersónicos Conventional Prompt Strike (CPS), con entrada en servicio prevista para 2027.
El destructor permanece en las instalaciones de Pascagoula, Misisipi, donde se reemplazan sus dos cañones Advanced Gun System de 155 mm por cuatro tubos de lanzamiento de 2,21 metros de diámetro. Cada tubo podrá alojar tres misiles CPS, hasta un total de 12. El USS Lyndon B. Johnson será el segundo destructor de la clase equipado con esta capacidad, después del USS Zumwalt.
El sistema CPS utiliza un cohete propulsor de dos etapas que libera un vehículo de planeo hipersónico capaz de maniobrar a velocidades superiores a Mach 5. Su alcance previsto supera los 2.775 kilómetros. Este armamento permitirá a la Armada atacar objetivos de alto valor a grandes distancias y complementará los misiles convencionales que los destructores Zumwalt pueden transportar en sus 80 celdas de lanzamiento Mk 57.
La conversión responde al fracaso del armamento de artillería previsto inicialmente para estos buques. Los dos cañones de 155 mm dependían de los proyectiles Long Range Land Attack Projectile (LRLAP), cuya adquisición fue cancelada en 2016. Sin esa munición, los cañones quedaron inutilizados para la misión de apoyo de fuego naval que había motivado su instalación. La Armada decidió sustituirlos por lanzadores hipersónicos y reorientar la función ofensiva de la clase.
El nuevo contrato, adjudicado el 19 de octubre, financia las pruebas y los preparativos de entrega del destructor, pero no incluye la compra de misiles ni acredita que el sistema CPS esté listo para operaciones. La puesta en servicio del Lyndon B. Johnson se desplazó de 2024 a 2027. La primera prueba de lanzamiento de un CPS desde un destructor de la clase Zumwalt también está programada para 2027, después de su aplazamiento desde 2025.
El programa afronta además dificultades de producción. La fabricación de CPS se mantiene en torno a seis o siete misiles anuales, por debajo del objetivo de doce. Cada uno de los tres destructores Zumwalt podrá transportar 12 proyectiles, lo que supone 36 para equipar a toda la clase, sin contar reservas ni reposiciones. La Armada también prevé instalar este armamento en determinados submarinos de la clase Virginia, que competirán por la misma producción.
El encarecimiento del misil agrava estas limitaciones. La estimación del costo total de su ciclo de vida pasó de $31 000 000 000 para 262 unidades en 2020 a 41.000 millones para 224 unidades en 2024. Las estimaciones de adquisición por misil se acercan a $90 000 000 en 2026. En abril, Lockheed Martin recibió una ampliación contractual de $1 350 000 000 para producción e integración del CPS.
Las pruebas financiadas ahora permitirán avanzar en la entrega del USS Lyndon B. Johnson. Sin embargo, la incorporación efectiva de armamento hipersónico a la flota dependerá de que el CPS complete las pruebas de lanzamiento desde buques y de que aumente la producción necesaria para abastecer a los destructores.










