El Comando Sur de Estados Unidos realizó el 4 de junio de 2026 un ejercicio combinado en el Caribe con el USS Fort Lauderdale, unidades del Cuerpo de Infantería de Marina y helicópteros CH-47 Chinook del Ejército. La actividad incluyó operaciones desde el mar y desde la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, en Cuba.
La maniobra integró dos líneas de adiestramiento: la inserción de infantes de marina en un entorno litoral y la calificación de aterrizajes en cubierta para tripulaciones del Ejército. El objetivo operativo fue comprobar la capacidad de ejecutar misiones simultáneas desde un buque anfibio en apoyo de fuerzas distribuidas.
El ejercicio del Comando Sur en el Caribe validó operaciones combinadas desde el USS Fort Lauderdale, con inserciones de Marines, vuelos desde Guantánamo y pruebas de aterrizaje de helicópteros CH-47 Chinook en cubierta.
En el ejercicio participaron efectivos de la Compañía Lima, del 3.er Batallón del 2.º Regimiento de Infantería de Marina, junto con la Fuerza de Incursión Marítima de la Fuerza de Combate Litoral 24. Un helicóptero UH-1Y Venom del Escuadrón de Rotores Basculantes Medios 365 Reforzado despegó desde el USS Fort Lauderdale y trasladó al personal hacia Guantánamo.
Una vez en la base, los infantes de marina practicaron inserciones mediante descenso rápido por cuerda. Esta técnica permite desembarcar tropas sin que la aeronave tenga que posarse, una capacidad útil en zonas costeras donde el terreno, la amenaza o la falta de infraestructura impiden un aterrizaje convencional.
Operaciones desde el USS Fort Lauderdale y apoyo de los CH-47 Chinook

En paralelo, helicópteros CH-47 Chinook de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo realizaron pruebas de calificación para operar desde la cubierta del USS Fort Lauderdale. La integración de estas aeronaves de carga pesada con un buque anfibio amplía las opciones para trasladar tropas, equipos, suministros o material de apoyo en operaciones militares, evacuaciones, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres.
El USS Fort Lauderdale, buque de transporte anfibio de la clase San Antonio, fue la plataforma central del ejercicio. Este tipo de nave está diseñado para transportar, desplegar y sostener fuerzas expedicionarias de la Infantería de Marina, además de apoyar operaciones aéreas y misiones de seguridad marítima.
El coronel Ryan Lynch, comandante de la LCF-24, afirmó que la ejecución de dos misiones complejas desde una sola plataforma validó la capacidad de la fuerza para operar de manera distribuida e integrada con unidades del Ejército. La combinación de medios navales, aéreos y terrestres mostró un esquema de respuesta flexible desde el mar.
Guantánamo como punto estratégico para operaciones en el Caribe

La elección de Guantánamo añadió peso estratégico al adiestramiento. La base naval es la única instalación militar permanente de Estados Unidos en territorio cubano y ofrece un punto de apoyo para operaciones de seguridad marítima, vigilancia regional y respuesta a crisis en el Caribe.
La maniobra también encaja con la adaptación de la Infantería de Marina hacia unidades más móviles, conectadas y capaces de operar en espacios dispersos. En el Caribe, esa lógica adquiere relevancia por la distancia entre islas, la infraestructura limitada y la necesidad de sostener operaciones desde plataformas navales.
El ejercicio se realizó en un momento de mayor atención estadounidense sobre el hemisferio occidental bajo la administración de Donald Trump. La operación mostró la capacidad de concentrar medios navales, aéreos y terrestres cerca de Cuba sin depender exclusivamente de instalaciones terrestres adicionales.
También proyectó una señal hacia actores externos con presencia en América Latina y el Caribe. China mantiene inversiones en infraestructura, puertos, telecomunicaciones y logística regional, mientras Rusia conserva vínculos de seguridad e inteligencia con Cuba y realiza despliegues militares periódicos en la zona.
Para el Comando Sur, la combinación de un buque anfibio, fuerzas expedicionarias, aviación del Ejército e infraestructura en Guantánamo ofrece una herramienta flexible para contingencias en el Caribe. El entrenamiento no modifica por sí solo el equilibrio militar regional, pero sí muestra qué tipo de respuesta puede organizar Estados Unidos desde el mar y en plazos reducidos.