Estados Unidos estudia transferir hasta cuatro aviones cisterna KC-10 Extender a un país del norte de África cuya identidad no ha divulgado. La iniciativa se encuentra en una fase preliminar: las autoridades estadounidenses buscan empresas con capacidad para recuperar las aeronaves y prestar los servicios necesarios para su incorporación a otra fuerza aérea.
El instrumento elegido es una solicitud de información, conocida por sus siglas en inglés RFI. El aviso pide a las compañías interesadas acreditar experiencia, medios e instalaciones para rehabilitar los KC-10, obtener una autorización de vuelo excepcional, completar los trabajos de mantenimiento mayor que permitan su regreso al servicio y trasladarlos a cualquier destino internacional. El futuro contratista también tendría que proporcionar apoyo logístico dentro del país receptor y formación para las tripulaciones y el personal de mantenimiento. Una solicitud de propuestas, o RFP, permitiría posteriormente competir por la adjudicación del contrato.
La posibilidad de incorporar los KC-10 despierta interés por las capacidades de reabastecimiento que ofrecen y por las fuerzas aéreas que podrían utilizarlos. Egipto y Marruecos aparecen como los candidatos más probables, aunque ninguna autoridad estadounidense ha identificado al destinatario. Ambos países mantienen buenas relaciones con Washington, emplean material militar estadounidense y operan cazas F-16 Fighting Falcon, cuyo reabastecimiento en vuelo requiere una pértiga rígida como la que incorpora el Extender.

En el caso de Marruecos, la adquisición encajaría con la modernización de sus F-16. El país es el cliente de lanzamiento de la variante Block 72, que comparte las actualizaciones de aviónica, electrónica y sistemas de misión del Block 70, pero utiliza el motor Pratt & Whitney F100-PW-229 en lugar del General Electric F110. Además, está prevista la actualización de los 23 F-16 Block 52 de la Real Fuerza Aérea Marroquí para llevarlos a una configuración equivalente a la del Block 72.
Egipto dispone de una flota de F-16 mucho mayor, con aparatos de las versiones A/B y C/D. A diferencia de Marruecos, también incorpora un argumento adicional por la diversidad de sus aviones de combate: sus Dassault Mirage y Rafale franceses utilizan el sistema de manguera y cesta. El KC-10 puede abastecer tanto a aeronaves con receptáculo para pértiga rígida como a aquellas que emplean sonda, incluso durante una misma misión. Esa combinación permitiría atender ambos tipos de cazas egipcios con un solo modelo de avión cisterna.
El acercamiento militar de Egipto a China introduce otro elemento en las hipótesis sobre el posible receptor. Este año, la aviación egipcia participó en ejercicios de reabastecimiento en vuelo con la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación. Una oferta estadounidense de KC-10 podría servir también para intentar reducir la influencia china sobre El Cairo. Esta interpretación no equivale a una confirmación de que Egipto sea el país elegido.

Tampoco existe una declaración oficial que favorezca a Egipto frente a Marruecos. En redes sociales circulan versiones sin confirmar acerca de una supuesta evaluación israelí que identifica a Egipto como el destinatario previsto. Por ahora, esas afirmaciones siguen sin respaldo oficial.
Una transferencia de esta magnitud, acompañada de mantenimiento y apoyo continuado, también podría relacionarse con acuerdos para que los aviones cisterna estadounidenses utilicen bases del país receptor. Las ventajas variarían de acuerdo con su ubicación. En Egipto, esas instalaciones ampliarían las opciones de despliegue hacia Oriente Medio, después de que los aviones cisterna estadounidenses quedaran expuestos a amenazas considerables en bases avanzadas habituales del golfo Pérsico.
Marruecos ofrecería otra utilidad geográfica: sus aeródromos podrían servir como escala durante vuelos transoceánicos y dar apoyo a operaciones estadounidenses dirigidas a otras zonas de África. España ha desempeñado históricamente una función importante en estos movimientos, pero durante la guerra entre Estados Unidos e Irán su Gobierno rechazó autorizar operaciones vinculadas al conflicto desde territorio español. Esa decisión complicó los planes de la Fuerza Aérea estadounidense.

Los aparatos que podrían transferirse proceden de una flota que la Fuerza Aérea de Estados Unidos retiró en 2024. Los KC-10 fueron clasificados como material de defensa excedente, bajo la denominación estadounidense Excess Defense Articles (EDA), y la mayor parte terminó almacenada en las instalaciones del 309.º Grupo de Mantenimiento y Regeneración Aeroespacial (AMARG), en la base Davis-Monthan, Arizona.
El sector privado ya ha mostrado interés por aprovechar las aeronaves retiradas. Omega, empresa que presta servicios contratados de reabastecimiento en vuelo, aparentemente ha obtenido hasta diez KC-10 excedentes para su actividad. Su atractivo reside, entre otras características, en que pueden transferir una cantidad de combustible superior a la de los KC-135 Stratotanker y KC-46 Pegasus.
Si la operación llega a concretarse, Egipto o Marruecos se convertiría en el primer país africano que utiliza un avión cisterna a reacción de fabricación estadounidense. Por ahora, el alcance anunciado se limita a una posible recuperación y transferencia de hasta cuatro KC-10, sin destinatario confirmado ni contrato adjudicado.










