Estados Unidos ha trasladado drones MQ-9 Reaper de sus operaciones antiterroristas en África a Colombia y Ecuador para reforzar la vigilancia de las rutas utilizadas por los cárteles de la droga. La redistribución permite al Comando Sur estadounidense (SOUTHCOM) ampliar su cobertura aérea sobre zonas fronterizas y corredores del narcotráfico.
Dos aparatos ya operan en Ecuador, según confirmó el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, el 2 de octubre. Entre sus misiones figura la vigilancia de los 732 kilómetros de frontera con Colombia. Bogotá, a su vez, ha gestionado el préstamo de otros tres MQ-9A Reaper para operaciones en territorio colombiano.
Las aeronaves proceden de misiones del Comando de Estados Unidos para África (AFRICOM), incluidas las dirigidas contra Al Shabaab en Somalia. Su traslado responde a necesidades diferentes en los dos países sudamericanos. En Colombia, los vuelos se concentrarían en Nariño, Cauca, Putumayo y Norte de Santander, donde confluyen cultivos de coca, instalaciones de procesamiento, rutas de transporte y organizaciones armadas como el ELN y disidencias de las FARC.
En Ecuador, el objetivo principal es identificar movimientos transfronterizos y seguir rutas de exportación de cocaína. La vigilancia puede extenderse a las conexiones terrestres y marítimas con puertos como Guayaquil y Manta, utilizados por redes logísticas que enlazan con mercados internacionales.

El MQ-9 Reaper puede permanecer en vuelo entre 27 y 30 horas en misiones de vigilancia, con autonomías superiores en sus versiones de alcance extendido. Sus cámaras diurnas e infrarrojas y el radar multimodo Lynx permiten observar actividad en pistas clandestinas, seguir vehículos en terreno abierto y localizar embarcaciones sospechosas. La proximidad a las áreas de operaciones reduce, además, el tiempo que las aeronaves dedican al trayecto desde sus bases.
Estos sensores tienen limitaciones. La vegetación densa dificulta la observación de personas y equipos ocultos, y la detección de un vehículo o una embarcación no permite determinar por sí sola si transporta drogas. Tampoco hay confirmación de que los MQ-9 destinados a Ecuador y Colombia estén armados o hayan participado en ataques letales.
En Ecuador, los drones pueden complementar los medios navales, helicópteros y patrullas fluviales empleados en operaciones con apoyo estadounidense. La Constitución ecuatoriana prohíbe las bases militares extranjeras, una restricción ratificada en un referéndum de 2025 que afecta a cualquier instalación permanente, aunque no excluye necesariamente despliegues temporales.
El traslado coincide con la ampliación de las operaciones estadounidenses contra redes de narcotráfico en el Caribe y Sudamérica, que incluyen ataques contra embarcaciones sospechosas y acciones contra infraestructura criminal en tierra. En agosto, operaciones ecuatorianas con apoyo de agencias estadounidenses contra Los Lobos y Los Choneros dejaron más de 20 detenidos en una primera fase y dos pistas clandestinas inutilizadas.
El aporte inmediato de los Reaper será mantener bajo observación corredores de tráfico durante periodos prolongados y transmitir información que permita coordinar intercepciones. La capacidad de los grupos criminales para modificar rutas y métodos de transporte limita, sin embargo, el efecto que una mayor vigilancia aérea puede tener sobre el flujo regional de cocaína.










