El destructor estadounidense USS Carney (DDG-64) derribó drones utilizados como blancos aéreos mediante misiles antiaéreos Standard Missile-2 (SM-2) durante un ejercicio con fuego real en el océano Atlántico. Las interceptaciones pusieron a prueba la capacidad del buque para detectar, seguir y destruir amenazas aéreas con su sistema de combate Aegis.
Los lanzamientos se realizaron el 30 de septiembre y el 1 de octubre, dentro del ejercicio Live Fire With a Purpose (LFWAP), después de una serie de simulaciones, ensayos tácticos y actividades de preparación de la tripulación. La Armada de Estados Unidos difundió los resultados el 15 de octubre.
La prueba exigió el funcionamiento conjunto del radar AN/SPY-1, el sistema Aegis, los equipos de control de armas y el sistema de lanzamiento vertical Mk 41. El capitán de corbeta Dennis Morral, responsable de los sistemas de combate del destructor, destacó que el personal pudo aplicar los procedimientos de defensa antiaérea frente a objetivos reales, en lugar de limitarse a escenarios simulados.
El SM-2 es un misil superficie-aire empleado contra aeronaves y misiles de crucero. Según la variante, puede alcanzar objetivos situados a más de 160 kilómetros, aunque la distancia efectiva depende de las condiciones de interceptación. La Armada no precisó cuántos misiles disparó el USS Carney, qué versión utilizó ni a qué distancia fueron destruidos los blancos.
El ejercicio tiene como antecedente la participación del USS Carney en operaciones de combate en el mar Rojo y el golfo de Adén entre 2023 y 2024. El 19 de octubre de 2023, el destructor interceptó 15 drones y cuatro misiles de crucero de ataque terrestre. El 31 de enero de 2024 también interceptó un misil balístico antibuque y tres drones iraníes en el golfo de Adén, durante las operaciones de defensa frente a ataques de las fuerzas hutíes desde Yemen.
La nueva prueba permitió comprobar en condiciones de fuego real los procedimientos y equipos que el buque ya había empleado en combate. Este entrenamiento forma parte de la preparación de los destructores de la clase Arleigh Burke para proteger a otras unidades navales y al tráfico marítimo frente a ataques con drones y misiles.










